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Maduro y el abandono del cargo

Unas cuantas explicaciones para los opinadores que estiman que la declaratoria del abandono del cargo de presidente por Nicolás Maduro, hecho en el que se halla incurso en perjuicio de Venezuela, aprobada por la Asamblea Nacional en ejercicio de la facultad que le consagra el artículo 223 de la Constitución, ha sido una especie de acto imprudente, socarrón, sin sentido, simbólico, sin importancia ni consecuencias. Esa decisión, digo yo, puede ser tan todo eso o todo lo contrario, dependiendo de la intención de quien opine, como lo son todas las que adopta la Asamblea Nacional en ejercicio legítimo de sus facultades constitucionales que ejerce por decisión abrumadoramente mayoritaria de la soberanía popular expresada en las votaciones del 6D2015, incluyendo la aprobación de leyes, investigaciones, acuerdos, citaciones a comparecencia de funcionarios, debates y cualquier otro acto del Parlamento. Ni siquiera voy a responder el argumento bobalicón de que no hay abandono porque el tipo se lo pasa en Miraflores desempeñando aunque sea mal las funciones de presidente. Que comiencen por revisar el diccionario para conocer la etimología de la palabra y hurguen en textos jurídicos para que se percaten en qué consiste la figura del abandono. Por cierto, ninguno de los que somos diputados opositores metió en la Constitución esa causal de ausencia definitiva aposentada en el 233.

Por razones de simple obviedad, también discrepo de quienes de buena o mala fe  -de todo hay- suscriban el mismo criterio tramposo del gobierno forajido y fallido repudiado por el país, que valiéndose de las decisiones de la cloaca judicial que lo sostiene precariamente en el poder, mediante delito continuado hubiese declarado en “desacato” a la mismísima soberanía popular y que por ello deberíamos resignarnos a no hacer nada porque todo cuanto hagamos carece de validez. ¿Se han percatado de que precisamente eso es lo que quiere el régimen y los demás poderes que le están subordinados?

Entre los opinadores, también serpentean los intrigantes que dicen que el fulano “desacato” de la AN sentenciado por la cloaca del tsj, es la respuesta o reacción del régimen a una supuesta actitud cerril y agresiva de mi parte contra el inerme y sacrosanto régimen de Maduro, durante el tiempo que ejercí la presidencia de la AN por decisión unánime de mis compañeros diputados de la bancada de la MUD. Les repito lo que ya saben pero tuercen maliciosamente: todo cuanto se hizo o dejó de hacer durante ese lapso fue el producto de la decisión unánime de nuestra bancada, incluyendo directiva, jefatura y subjefatura de fracciones y diputados. Entre nosotros no hay decisiones personales sino conjuntas. Igualmente expreso que todo cuanto se hace y hará durante la gestión de la nueva directiva que encabeza nuestro presidente Julio Borges, será producto de lo mismo: la decisión y corresponsabilidad de todos nosotros. Desde su mismo discurso de toma de posesión, que todos suscribimos y celebramos, Julio determinó muy claro nuestro rumbo: cumplir la Constitución que el gobierno viola, seguir insistiendo en el respeto a la separación de poderes y a nuestras funciones como poder autónomo, a los derechos humanos y sobre todo a la defensa del voto de los venezolanos que el gobierno insiste en impedir. No hay otra estrategia. No hay otra conducta. No hay otro lenguaje.

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Henry Ramos Allup

Político y abogado. Secretario General del partido venezolano Acción Democrática. Diputado a la Asamblea Nacional de Venezuela, de la cual fue presidente en el periodo 2016-2017. Vicepresidente de la Internacional Socialista.

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