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El Nuevo País

Este artículo es un breve pero sentido homenaje a “El Nuevo País”, a su editor, a sus trabajadores y a sus lectores. En un alarde de creatividad y resistencia “El Nuevo País” comenzará a circular como semanario, asediado por la primitiva vocación totalitaria de quienes son intolerantes al pluralismo, al estado de derecho y a la libertad de expresión. Este periódico planta cara, saca el pecho y no se deja aplastar. Así se lucha contra los tiranos.

“El Nuevo País” es uno de los periódicos políticos más importantes del país. Un experimentado político venezolano me enseñó el hábito de leer el “Corto y profundo” de Rafael Poleo todos los días. Recuerdo que me dijo: “Un político serio, que procura entender el país en su dimensión política, con sus bajezas y sus grandezas, sus miserias y virtudes, debe practicar la rutina de leer los “Corto y profundo” de Poleo. No porque tenga que coincidirse con él, sino porque difícilmente podrá encontrar en otro lugar una crónica diaria para descifrar acertijos y encontrar los códigos que van moviendo la cotidianeidad política venezolana”. Creo que el golpe más bajo que recibimos los lectores de “El Nuevo País” es no poder manosear el papel periódico para leer de botepronto el “Corto y profundo” todos los días, soltando una carcajada o una exclamación; darnos cuenta de que estábamos pasando algo por alto, encender las alertas y analizar el por qué y el para qué de esas líneas.

Hoy el Gobierno, sus colaboradores y cooperantes deben solazarse pensando que han obtenido una victoria. No lo creo. Pienso que esta nueva presentación semanal va a venir mucho más artillada para informar lo que otros no pueden o no se atreven a publicar. Por lo pronto, espero que el “Corto y profundo” de Rafael Poleo siga saliendo por las redes sociales.

A Poleo le cobran doble. Por una parte le persiguen judicialmente extrañándolo del país por opinar y, por la otra, le niegan el papel necesario para circular a través de esta especie de sicarios de la libertad atrincherados en la llamada Fundación Maneiro. Lo que evidencia cuánto les duele, les incomoda y les perturba el diario “El Nuevo País”.

Hoy no utilizaré todos los caracteres que me asignan para desarrollar mis artículos. Hoy escribo corto pero quiero enviar un mensaje profundo. Hoy le rindo tributo a unos valientes que no aflojan a la hora de mantener encendida la llama de la democracia y de la libertad en el corazón de cada venezolano. Un abrazo fuerte y la bienvenida a este nuevo semanario: “El Nuevo País”.

Estoy seguro de que “El Nuevo País” seguirá doliendo en el espinazo de los gorilas de hoy, quienes inevitablemente correrán la misma suerte que corrieron los gorilas de ayer. Nos vemos pronto… en libertad.

 

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