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Semana Trump

Múltiples titulares ha provocado la primera semana de gobierno de Trump, sus decretos en ráfaga, sus interminables polémicas con los medios, su “clash” con México. Todo esto hizo pasar desapercibida otra polémica. Se trata del pulso que se ha iniciado entre ciertas agencias federales y el gobierno de Trump.

Un enfrentamiento que comenzó a raíz del RT que se hizo desde la cuenta twitter del Servicio de Parques Nacionales (NPS) al tweet inicialmente publicado por un periodista del “New York Times” en el cual se mostraban imágenes comparando la diferencia de afluencia entre la toma de posesión de Obama y la de Trump.

La agencia (a pesar de retirar su RT y publicado un mensaje de excusas) debió cumplir la prohibición de Washington de no publicar más mensajes en las redes sociales. Una condena que provocó una reacción en cadena de otras cuentas oficiales a través de las redes sociales y que aprovechó la polémica inicial para exponer su oposición a la política climato-escéptica del nuevo gobierno estadounidense.

La sedición de los científicos no le causó gracia al presidente Trump. No bastó con que fueran borrados los múltiples mensajes. La Casa Blanca le impuso un “black-out” a la Agencia de Protección Ambiental (EPA). El mismo día se le aplicó la misma receta al Departamento de Agricultura y sus 20.000 trabajadores fueron invitados a no usar las redes sociales.

Los científicos no se quedaron de brazos cruzados y se organizaron creando al día siguiente masivamente cuentas alternativas. Suerte de versiones piratas de las cuentas twitter de la Agencia Federal de Parques Nacionales. “Estamos hartos de que el presidente Trump nos trate como “fake news”. Usted podrá confiscar nuestra cuenta oficial, pero jamás nuestro tiempo libre” rezaba el primer mensaje publicado por los “piratas”.

En 24 horas la nueva cuenta pasó del millón de seguidores. Un éxito de la “resistencia” que llevó a la creación de otras 40 cuentas “piratas” con los mismos fines, de donde sobresalen la NASA y los parques Yellowstone, Yosemite.

El objetivo es defender la ciencia y seguir hablando y militando en la lucha contra el recalentamiento climático, aspecto éste que los científicos consideran amenazado por la administración Trump.

Las cuentas no solo publican consignas y eslogans. También cuelgan datos sobre el recalentamiento global, artículos de prensa sobre el ambiente y mensajes argumentados condenado la política de Trump y llamando a la movilización ciudadana.

De momento los administradores de dichas cuentas “piratas” prefieren conservar el anonimato por temor a represalias.

Como quiera que sea, el gobierno de Trump (en su primera semana) no ha decepcionado en cuanto a la producción de polémicas y escándalos, la revuelta de los científicos no es poca cosa.

Poco importa que no ocupe los principales titulares de la prensa. Lo grave -y allí el reto frontal y directo- es que los científicos escogieron twitter como el terreno de batalla contra Trump. Un espacio en el que este mueve como pez en el agua y en el que hasta ahora nadie se atrevió a confrontarlo.

@ldelion

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