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Eliminar o domesticar a la oposición

El caso Copei fue el preámbulo, luego la Asamblea Nacional. La tiranía anda con el moño suelto intentando eliminar a la oposición. Y qué decir de lo que le hicieron al pueblo arrebatándole el revocatorio. Cada día decretan su “muerte a la democracia”, es decir, que muera el pueblo como está ocurriendo.

Ahora los disparos vienen del CNE. En una operación sórdida diseñan un mecanismo de renovación o relegitimación de partidos abusivo, inviable y descaradamente violatorio del derecho constitucional a la participación política de los ciudadanos. Sólo dos días y una máquina por municipio para validar huellas para los partidos hace de este proceso una prueba remotamente franqueable.

Como bien dice “Chúo” Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, este es un asunto que amerita una respuesta de todos los venezolanos. Creer que es un problema partidista sería un craso error. Es un proyecto frío y violento de aniquilamiento del orden democrático en Venezuela. Eliminar o intervenir partidos políticos para anularlos o hacerse de una supuesta oposición (muñecos domesticados para disimular oposición pero en realidad hacerle la vida fácil al Gobierno) para tener estabilidad y seguir haciendo con Venezuela lo que les venga en gana.

Ante esta arremetida debemos enviar un mensaje claro al pueblo y al mundo. Paralizarnos de temor o suplicar misericordia al tirano sería indigno. En esta hora, en la dirigencia de la Unidad, estamos obligados a demostrar de qué barro estamos hechos. Demostrar que tenemos estatura política para plantarle cara a un régimen inescrupuloso.

A mis compañeros de la Mud quisiera hacerles un llamado a la grandeza y al desprendimiento. Estimo que abordar este golpe del CNE desde la perspectiva partidista, haciendo cálculos o estimaciones parciales en función de cada uno de nuestros partidos, sería una manifestación de enanismo político imperdonable. Este desafío debemos abordarlo desde la perspectiva unitaria, entendiendo que lo importante es evitar que el régimen se salga con la suya eliminando a la auténtica oposición y sirviéndose de una oposición a la medida que le garantice la sobrevivencia a pesar del rechazo del pueblo.

En este momento, la MUD debe actuar como una sola. Definir su verdadero objetivo: liberar a Venezuela de la autocracia que ha menguado la salud mental, emocional y física de los venezolanos. Ordenar una estrategia común y dejar la competencia baladí entre nosotros para después. Ante la prueba que nos ponen debemos proteger una, dos o tres tarjetas a lo sumo para garantizarle al pueblo su derecho a expresarse electoralmente.

A la MUD debemos cuidarla con celo y diligencia. Es allí donde está la alternativa real a la dictadura. Pero la MUD debe actuar con grandeza. No puede ser un trapiche de dirigentes, partidos o compañeros. Cada quien tiene sus propios acentos o formas de interpretar la realidad, pero en lo que no puede haber ambages es en el compromiso con los venezolanos de rescatar su derecho a elegir, escoger y decidir quién debe gobernar en Venezuela, es decir, rescatar el derecho a vivir en democracia.

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