Opinión

La participación activa de todos los sectores de la vida nacional es crucial para defender la Constitución

Ante la decisión del gobierno de Maduro de imponer una Constituyente sin consultar su convocatoria y sus bases comiciales al pueblo, ni tampoco sobre la Constitución que de allí surja -con la evidente intención de mantenerse en el poder- nos corresponde, como pueblo que hace mucho tiempo decidió ser libre, rebelarnos de manera definitiva ante el intento de convertirnos en un pueblo de esclavos al servicio de una cúpula totalitaria que no tiene autoridad moral ni política para dirigir los destinos de Venezuela.

Ante esta coyuntura histórica, la sociedad democrática no tiene alternativa distinta al triunfo de la libertad, y a la derrota definitiva de quienes pretenden ponerle la máscara de una supuesta Constituyente a lo que no sería otra cosa que un autogolpe de Estado por parte de los corruptos que hoy gobiernan nuestro país. Debemos estar conscientes de que el triunfo de nuestra causa y el cumplimiento cabal de nuestra responsabilidad histórica requieren que tomemos plena conciencia de lo que nos estamos jugando, y de que estemos dispuestos a los sacrificios proporcionales que nos exige esta hora tan crítica de la nación.

Debemos comenzar por participar activamente en la organización -en todos los niveles y sectores- de los Comités en defensa de la Constitución y la democracia que se están creando; y donde aún no estén funcionando, tomar las iniciativas necesarias para que se constituyan. Al participar cumplimos con nuestro deber ciudadano y constitucional, tomando en cuenta lo previsto en el Artículo 333 Constitucional que dispone: «Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia».

En este esfuerzo común debemos entrar en contacto con los sectores populares; contribuir a su concientización y organización; evitar que sean desinformados y confundidos por los medios oficiales; y decirles la verdad en el sentido de que la Constituyente que propone el Gobierno no resolverá ninguno de los problemas que hoy afectan su calidad de vida, como el alto costo de vida, escasez de comida y medicamentos, inseguridad ciudadana, corrupción; además de que incrementará la confrontación y la división entre los venezolanos. En este aspecto, es importante reconocer y estimular la participación protagónica que ya vienen teniendo los jóvenes y las mujeres en la lucha por un mejor futuro en democracia para el pueblo venezolano.

Es fundamental unificar dentro de este esfuerzo a todas las fuerzas políticas que rechazan la Constituyente, e incluir a los ciudadanos sin militancia partidista; pero que coinciden con los motivos de nuestra lucha -especialmente a los sectores que han apoyado al Gobierno que no comparten este proyecto- pero que recuerdan muy bien que sí se consultó al pueblo para la Constituyente de 1999.

barbozaomar@yahoo.com

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