Opinión

El Régimen se ensaña furioso y criminal contra una buena parte del pueblo

Estos esperpentos que nos desgobiernan le variaron el nombre a Venezuela, pero nunca doblegarán su espíritu recio, indomable y libertario. Nos llamamos nación “bolivariana”, pero lo que se dice y comenta en todos los rincones del mundo no son las glorias del Libertador de América, sino los viles crímenes de lesa humanidad que están perpetrando aquellos que manchan de sangre las insignias de nuestra Fuerza Armada; esos militares que se dejan utilizar como sicarios, como escuadrones de la muerte al servicio de una camarilla que se empeña en aferrarse al poder a como dé lugar, porque para ellos más valen los privilegios que han acumulado en estos 18 años de desgracia que la mejor suerte de un pueblo que clama por la libertad, y eleva su protesta por esta penosa y triste situación.

El pasado jueves, ante la prensa extranjera, Maduro  expresó que “los efectivos castrenses y los funcionarios policiales han hecho un “esfuerzo heroico sin armas de fuego” y que ni la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), ni la Policía Nacional Bolivariana (PNB), usan escopetas de perdigones, asegurando que «sólo usan agua y “gasesitos lacrimógenos”».

Pocos momentos después de esta insólita declaración era vilmente asesinado por un efectivo militar, en las cercanías de La Carlota, el joven de 22 años David Vallenilla. Se trata de la víctima Nº 75 en este baño de sangre. Para el ministro del Interior, Néstor Reverol, “esos jóvenes estaban asediando una “base militar”. Esos muchachos, señor ministro, solo tenían un escudo de cartón y un corazón que palpitaba, y para usted ¿eso es una bomba que había que atacarla a “quema ropa”?

También modificaron el horario y lo que sabemos es que a cada hora matan venezolanos en cualquier lugar del país, porque “aquí está todo bajo control”; pero el hampa y los pranes disparan a mansalva contra jóvenes cuyos sueños son cegados. Son los delincuentes de bandas hamponiles y de cuello blanco quienes siguen “dando la hora” en un país que está desesperado por salir de esta jauría que también hizo variaciones en la denominación de la moneda llamándola “fuerte”, y hoy los salarios no alcanzan para nada.

Se ensañan contra el pueblo causándole enorme daño y eso les causa satisfacción. Le pusieron una estrella más a nuestra bandera para luego opacarle su brillo con sangre inocente. Expropiaron haciendas y fábricas; botaron de sus puestos de trabajo a miles de venezolanos por pensar diferente y hoy somos un país que perdió su soberanía alimentaria. Son muchos los venezolanos que tienen que recorrer las calles rompiendo bolsas de basura para ver qué consiguen de comer.

Buena parte del mejor talento se ha ido a otras latitudes asediado por la furia del Régimen. Y a los que luchan aquí, los matan miserablemente. Hoy evocamos la figura y pensamiento del maestro Pompeyo Márquez para quien “marchar es una tarea irrenunciable cuando se trata de defender ideales e ir en pos del país que merecemos los ciudadanos que aspiramos a vivir en libertad, con paz, con derecho a disfrutar de servicios elementales, pero con calidad, de alimentación, salud y educación”.

 

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Mitzy Capriles de Ledezma

Tímpano. Esposa del preso político Antonio Ledezma. Católica. Escribe la columna del alcalde metropolitano desde su detención.

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