Opinión

Constituyente perpetuará políticas que empobrecen al venezolano

Cada mes la desnutrición infantil sube uno por ciento en Venezuela. Del 5 al 10 % que según la Organización Mundial de la Salud es de “alarma”, hemos pasado en abril al 11.4 % que ya es crisis, según los indicadores internacionales. Lo informa Caritas que no tiene por qué mentir.

La escasez de alimentos y los precios en alza constante porque tenemos la más alta inflación de todo el mundo, están causando que los niños venezolanos se alimenten cada vez peor. Y también sus madres, para agravar el problema. Pero además faltan insumos médicos y medicamentos, así que las enfermedades de la mujer embarazada y del recién nacido tendrán mayores dificultades para ser enfrentados. En 2016, la mortalidad infantil subió 30.1 % y la materna 65.79 % y  la ministra de Salud que se atrevió a publicar el boletín epidemiológico con ese dato, fue removida del cargo por el presidente Maduro.

Hay un enorme costo humano en sostener las políticas económicas que nos han empobrecido como pueblo, y la promesa de la “Constituyente” que se nos quiere imponer, es ampliar el poder de los que mandan y sostener precisamente las políticas que viene aplicando implacablemente, sin hacer caso al efecto de deterioro social que las mismas tienen.

La ausencia de controles y equilibrios entre los órganos del poder público, que están en la Constitución pero que el gobierno, con la ayuda del TSJ se resiste a aceptar y que son la causa principalísima de la guerra sin cuartel que desde Miraflores y el PSUV se libra contra la Asamblea Nacional que el pueblo eligió en diciembre de 2015, acaba creando una cúpula prepotente que se cree omnipotente, en el modelo de la nomenklatura del socialismo soviético. Una élite cuya vida nada tiene que ver con la que padecen los venezolanos que hacen colas de horas, no consiguen lo que necesitan y la plata no les alcanza para nada. Un grupito rodeado de escoltas que se traslada en aviones privados y carros blindados, que por lo tanto no corren los riesgos del hampa impune que cualquier venezolano padece cuando va al trabajo, a estudiar o a distraerse. Esa cúpula superpoderosa quiere fortalecer aún más su poder a través de la “Constituyente” fraudulenta. ¡Es demasiado!

Porque la economía que diseñó la Constitución de 1999 del artículo 112 al 118  y del 299 al 310 ya no le sirve a sus planes de controlarlo todo. Quieren constitucionalizar su manejo caprichoso e inepto de la economía nacional cuyo resultado son colas, escasez, precios altos y empelo pasmado.

Porque la distribución y división del poder público del 136 y la organización del Poder Público Nacional del Título V y la distribución, les queda estrecha a su ambición de mando total y absoluto. Se sienten incómodos con sus límites y quieren más para legalizar su real y soberana voluntad.

 

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Ramón Guillermo Aveledo

Ciudadano libre. Abogado, político, profesor e intelectual venezolano. Miembro y dirigente del partido COPEI. Exsecretario general de la Mesa de la Unidad Democrática. Coordinador Internacional de la MUD.

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