Venezuela

Día del Periodista con alto voltaje

Dos sucesos generaron alarma y levantaron mucha reticencia en la población el pasado martes, especialmente en Caracas. En este ciclo de protestas contra el régimen de Nicolás Maduro, ese día comenzó con una nutrida caminata de los periodistas desde la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes hasta Conatel, para reclamar por democracia, la no intervención de las redes sociales, el cese de los periodistas en las manifestaciones y por la libertad de expresión en general. Todo fue positivo, cuando sin represión de los cuerpos de seguridad del Estrado, una comisión de los comunicadores sociales consignó un documento al citado organismo.

En la tarde el panorama cambió por completo. Primero fueron las palabras en tono de amenaza de Nicolás Maduro en un acto con sus seguidores. Con unas pronunciadas y muy oscuras ojeras y secando de manera constante el sudor de su frente, sentenció: “Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia y fuera destruida la revolución bolivariana nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos y lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas, liberaríamos nuestra patria con las armas”.

Para muchos analistas políticos lo que dijo se traduce en una “declaración de guerra al pueblo democrático de Venezuela”, pero a la vez un síntoma del temor que siente el alto gobierno, amén de calificarlas como unas palabras “irracionales” que tendrán serias repercusiones en el plano internacional.

El abuso del coronel

Poco después de lo señalado por quien ocupa la silla de Miraflores y sin que los ciudadanos salieran de su estupor por esos pronunciamientos, se presentaron hechos irregulares, pero sobre todo condenables, en el Palacio Federal Legislativo.

A cientos podrían elevarse las acusaciones que se le han formulado a este régimen en las que apuntan que a través de sus cuerpos de seguridad del Estado, se “siembran” elementos que servirán luego para incriminar a personajes de la oposición de todos los niveles. Por ello y frente a la crítica situación del país, los parlamentarios de la Unidad, con válida desconfianza, observaron como efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ingresaban a la AN unas cajas herméticamente selladas con precintos del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La alerta la lanzó primero el diputado Luis Florido, lo que provocó la pronta reacción de todos los diputados de la Unidad que se encontraban en el hemiciclo.

Un grupo de ellos, como era lógico, fue directo a los funcionarios militares para interrogarles sobre el contenido  de esas cajas y la persona que había autorizado su ingreso al parlamento.

La GNB se negó a responder, lo que generó un altercado entre integrantes del cuerpo castrense y un grupo de parlamentarios, donde resultaron agredidas dos diputadas, Delsa Solórzano y Olivia Lozano, así como tres periodistas, las primeras por exigir explicaciones y los comunicadores en su tarea de informar.

Julio Borges, presidente de la AN, se dirigió posteriormente al lugar donde se encontraba el coronel Vladimir Lugo, comandante de la unidad destacada en la AN, que tiene la misión de resguardar la instalación, a los diputados y a los trabajadores que prestan servicio en el Palacio Federal Legislativo.

Borges preguntó por las cajas y por las agresiones a las diputadas y en medio de la discusión, Lugo le dijo a Borges que se retirara de la unidad militar que él maneja como “le da la gana”.

 “Desde el momento en que tú tienes esa cámara esto es un show”, expresó Borges, criticando que lo grabaran en medio de la conversación. “Yo soy el presidente de la Asamblea Nacional”, precisó el diputado, que pertenece al partido Primero Justicia.

La respuesta de Lugo fue: “Yo soy el comandante de la unidad. Usted puede ser presidente de la Asamblea Nacional, pero yo soy comandante de la unidad”.

El coronel, posteriormente, empujó a Borges de manera violenta y lo echó del departamento.

Este militar olvidó que su obligación era dar respuesta al presidente de la AN, quien como todos los diputados, tienen inmunidad parlamentaria y que en dado caso era Borges el que podía haberlo echarlo de la AN.

 “Las cajas no las pudimos constatar, los diputados fuimos a ver qué había en esas cajas y no pudimos comprobar lo que allí había”, dijo el parlamentario. “Esto que sucedió hoy no nos amilana, sino que nos da más fuerza para luchar por un país democrático, vamos a seguir defendiendo el parlamento y la Constitución, no con violencia, no con tiros nos van a sacar de la Asamblea Nacional “, manifestó Borges, como reseñó Unión Radio.

AN bajo asedio

La situación de tensión se agravó casi de inmediato, cuando sujetos que hacen vida en la llamada “esquina caliente” y los llamados “colectivos”, es decir, los paramilitares chavistas, asediaron la sede de la AN. Intentaron ingresar de forma violenta, lanzaron cohetones al interior del Palacio Federal Legislativo, amenazando hasta de muerte e insultando a diputados opositores, comunicadores sociales y trabajadores del parlamento.

El diario El Nacional precisó que “los oficialistas detonaron al menos cinco artefactos explosivos hacia la parte interna de la sede del Poder Legislativo. Lámparas y objetos del patrimonio nacional fueron dañados”.

Estos paramilitares, algunos encapuchados, actuaron libremente, sin que la GNB actuara. En sus actos que pueden calificarse de terrorismo, impidieron desde las 5:00 de la tarde y hasta poco después de las 10:00 de la noche la salida de la AN de todos los que se encontraban dentro.

Este grupo de violentos causaron destrozos, incluido en el automóvil de un periodista, quien también quedó atrapado en el lugar.

El diputado Jony Rahal aseveró que los efectivos de la GNB que deben cuidar el Parlamento no estaban haciendo nada. Destacó que “reprimen a manifestantes pacíficos, pero no a quienes asedian la Asamblea”.

El helicóptero del Cicpc

En paralelo a lo que sucedía en la AN, un helicóptero del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), con dos personas abordo, incluido un funcionario de nombre Oscar Pérez, sobrevoló Caracas con una pancarta con el mensaje “350 libertad”.

Pasó a segundo plano en las redes sociales el asedio a la AN, al correr la especie de que estaba en proceso una rebelión contra el gobierno de Maduro. La versión de la cúpula chavista fue que la aeronave fue  “robada” de la base aérea La Carlota, y que desde la misma se lanzaron granadas contra el TSJ y disparos contra la sede del Ministerio de Interior y Justicia. Sobre esto no se han mostrado pruebas.

Suspicacia en la población genero el suceso, pues nadie entiende como pudo un helicóptero sobrevolar tales escenarios con facilidad y sin ser contrarrestado de modo alguno.

La pregunta es: ¿Son tan vulnerables los sistemas de defensa de Venezuela y del mismo Palacio de Miraflores que dos sujetos a bordo de un helicóptero pueden provocar semejante peligro a sitios estratégicos del gobierno y a la misma población?

El vocero del régimen, Ernesto Villegas, vinculó al piloto Oscar Pérez a la CIA y la aeronave fue localizada al día siguiente en Chuspa, comunidad del estado Vargas. Se desconoce el paradero del piloto, que de acuerdo con su información personal en redes sociales, es un detective del Cicpc, piloto, buzo, operador táctico de la Brigada de Acciones Especiales (BAE) y además, colaborador de fundaciones que ayudan a niños.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), aseguró el miércoles que no tiene ningún tipo de relación con la actuación que realizó el funcionario Oscar Pérez, quien en la red social Twitter habla de una presunta rebelión.

El diputado del Poder Legislativo, Juan Guaidó, quien fue el vocero de la MUD durante la rueda de prensa, precisó que esta no es la forma de accionar de la coalición, porque la Unidad solo exige un cambio democrático de manera pacífica. Señaló que el único que debe responder ante este acto es el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol.

Twitter: @Alconde

 

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