Corto y Profundo

El Gran Acuerdo Nacional

El 3 de julio de 2017 -mañana lunes- está destinado a ser un día histórico que las próximas generaciones de venezolanos celebrarán con alborozo si las generaciones hoy activas no lo ahogan en un pantano de incomprensión y ligereza. Ese día los partidos e individualidades que con inteligencia y tesón han sostenido la lucha para recuperar la libertad y restablecer la democracia, se comprometerán en un pacto para, una vez alcanzada esa meta, construir entre todos el nuevo país donde sin estorbarnos quepamos todos los venezolanos.

Los promotores de este pacto están actuando con la amplitud que el proyecto requiere. Es significativo que el anuncio se encomendara a María Corina Machado, quien por derecho propio es una figura de primera magnitud en esta etapa histórica. La misma intención se evidencia en la inclusión de personalidades del febrerismo que de manera activa han adversado la aberración totalitaria exacerbada en la prematura etapa senil del madurismo. De alta significación es que sea María Corina, imagen de valerosa intransigencia, quien extienda la mano a los equivocados de buena fe. “Este país de todos tenemos que hacerlo todos”, como lo dijo Rómulo Betancourt en frase que grabamos en el pórtico de El Nuevo País cuando lo fundamos el 23 de enero de 1988, a treinta años del derrocamiento de la anterior dictadura. Recomendación esta con resonancia de lo que Nicolás Maquiavelo, uno de esos tipos demasiado inteligentes para ser comprendidos, dice en sus “Discursos” a los florentinos a quienes la intervención de una gran potencia provisionalmente libera de los perversos Médicis: “Para preservar y fortalecer nuestra patria ahora, tenemos que aceptarnos unos a otros. Los ciudadanos debemos apartar rencillas y olvidar pasadas ofensas. Dios premiará nuestra benevolencia”.

Este pacto para construir un país de todos en el cual insistíamos cuando no parecía haber razones para ello -Gran Acuerdo Nacional lo llamábamos en repetidos Péndulos, en Zeta-, pero ya se formaba la tormenta que ha devastado a Venezuela, nos da un sentido de propósito nacional que debemos proteger de las aspiraciones individuales en las cuales ese propósito superior tendrá su peor enemigo. Esto obliga a un largo período de gobiernos unitarios donde todo el país se sienta representado. Pero… Ya vuelvo a hablar antes de tiempo. Volvamos nuestra atención al pacto que se anunciará mañana y pidamos a Dios que perdone nuestros errores anteriores y nos ilumine para comprender la importancia de ese gran acuerdo entre todos los venezolanos.

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Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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