Opinión

La falta de capacidad de Maduro para gobernar la paga bien caro el pueblo

Después de haber partido de este mundo a vivir una vida superior a la que viven sus herederos…fracasados, no se les ha ocurrido nada mejor que utilizar el tercer aniversario del fallecimiento de Hugo para tratar de darle un empujoncito a esta revuelta que sus herederos han ocasionado porque no tienen  simpatía popular. Sin carisma personal y sin capacidad de Gobierno no tienen más remedio que resucitar a Hugo para que siga asumiendo el liderazgo de esta revuelta que llamaron Bolivariana.

Qué debilidad tan grande debe sentir el Régimen  cuando, irrespetando la condición de fallecido, se ha visto obligado a utilizarlo como bandera para ver si así resucita la fulana revolución. Que el adversario político hable más de su opositor se entiende, pero lo que no se entiende es que se  necesite desenterrar un cadáver para usarlo como “bandera política”, que es lo que están haciendo para compensar este desastre al que han llevado el país. Sin seguridad para la vida, sin comida, sin medicinas lo cual dificulta curar múltiples enfermedades; sin carisma para conquistar al pueblo cuyo  apoyo perdieron y lo peor de todo sin la capacidad que se  necesita para ejercer el Gobierno.

Lo anterior explica por qué se fueron durante diez días  al lugar donde el líder está sepultado. Buscaban el carisma que no tienen y la capacidad que les falta, como si ambas cualidades fueran heredables. Todo es bulla y propaganda… Así no puede gobernarse un país. Esto explica también la caída de popularidad de Maduro y su gente, a tal extremo  que se encuentra en una crisis final, porque no solo los simpatizantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) quieren que abandone el cargo, sino que fue el pueblo  soberano el que -eligiendo una Asamblea con mayoría   calificada opositora- se expresó de manera contundente en diciembre de 2015 contra el régimen de Nicolás Maduro Moros por la necesidad urgente que existe en el país de cambiarlo. ¡Ya basta! El pueblo venezolano es paciente, pero el bien común tiene la fuerza necesaria para movilizar  multitudes, pues sienten que el régimen de Nicolás Maduro nada hace para lograrlo.

Nicolás Maduro como heredero de Chávez puede ocupar el cargo presidencial, pero carece del carisma que Hugo Chávez Frías tenía. Una cosa es ocupar el mismo cargo y otra poder ejercer sus funciones. Maduro heredó la presidencia, pero no tiene ni la capacidad ni la simpatía popular para ejercerla. Las consecuencias de esta falta de capacidad la está pagando bien caro todo el pueblo venezolano.

alenri@gmail.com

 

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