Opinión

PNB y GNB están adoctrinados para imponer Constituyente a través del terror

Cuando un Presidente de la República, representante de uno de los poderes constituidos, pretende desconocer al poder Constituyente originario, su derecho exclusivo a convocar una Asamblea Nacional constituyente de conformidad con lo dispuesto en el Artículo 347 de la Constitución, es evidente que estamos ante el intento de una usurpación golpista del poder.

Aun cuando la pequeña cúpula que gobierna al país dice que el propósito principal de esa iniciativa es la paz, nadie entiende cómo se puede construir un clima de paz, imponiendo por la fuerza y violando la Constitución un proyecto de una minoría a una mayoría que no la quiere. No entendieron a Benito Juárez cuando sabiamente afirmó: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Tampoco tomaron en cuenta que una propuesta de Constituyente debe estar acompañada de un gran consenso social para que tenga justificación histórica y política. El pueblo está esperando propuestas que solucionen sus principales problemas, como: alto costo de la vida, escasez de alimentos y medicinas, inseguridad ciudadana, corrupción, y narcotráfico.

Todos los venezolanos sabemos que sin la unidad nacional necesaria, que rectifique a fondo las causas de la crisis que vivimos, no será posible salir adelante, y esta propuesta de Constituyente es en un gran obstáculo para lograrlo, ya que le agrega un peligroso factor de mayor confrontación y división en el seno de nuestra sociedad.

La cúpula gubernamental, ante la falta de argumentos para justificar esta maniobra que pretende prolongar la permanencia en el poder de los verdaderos responsables de la crisis, lo que se les ha ocurrido es el uso de la persecución política y la represión criminal para imponer el proyecto totalitario que disfrazaron de Constituyente. Y otra vez el pueblo, encabezado por su juventud, se ha visto forzado a regar con sangre el árbol de la libertad. Estamos presenciando cómo la ambición de poder y la necesidad de impunidad no tienen límites éticos entre quienes gobiernan a Venezuela; no les ha importado y han tratado de descalificar los actos heroicos de los jóvenes que han muerto defendiendo los derechos humanos establecidos en la Constitución. Esas muertes son razones adicionales obligantes para que nuestros jóvenes -con todo el pueblo a su lado- sigan luchando por tener una patria libre, donde puedan construir su futuro con paz y en libertad. Ellos no quieren la paz de los sepulcros sino la de la vida sin miedo.

La saña y el odio con los cuales actúan los policías y guardias nacionales que ejecutan la represión, dan la impresión de que sí son venezolanos. Quienes están ejecutando esos actos criminales están adoctrinados para imponer la Constituyente a través del terror. Nos recuerdan al Che Guevara en la Tricontinental comunista de 1967 en La Habana, cuando dijo: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así...”

Al pueblo de Venezuela en su propósito de ser libre, no lo va a detener el miedo.

         

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