.

Broadway se aleja de Caracas por la escasez de divisas

En su empeño por enriquecer la oferta de arte dramático en el país con montajes que han sido reconocidos en el exterior por su contundente mensaje, directores como Diana Volpe, Luis Fernández, Michel Hausmann y Basilio Älvarez han tenido que lidiar de diversas formas con las complicaciones que supone traer a la escena caraqueña la obra de un autor extranjero.

Un contrato estándar, por ejemplo, prevé 10% de la taquilla para el autor. “Nunca es más de eso, pero en muchas ocasiones los dramaturgos o sus agentes piden un adelanto, es decir, sin importar lo que entre de taquilla se establece un monto específico”, indica Volpe, quien ha montado varias piezas internacionales en La Caja de Fósforos.

Anteriormente la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela fungía de mediadora para que los productores obtuvieran los dólares preferenciales, pero desde hace cuatro años la institución ha visto limitada su capacidad para acceder a la moneda extranjera.

“Por la situación del país ya no nos ocupamos de eso”, indica la supervisora de espectáculos públicos y teatro de Sacven, Francis García. “Antes hacíamos la gestión de pagar el adelanto. Siempre habíamos tenido acceso a divisas, pero en los últimos años se nos ha limitado”, agrega.

Ahora la organización solo presta apoyo legal en la tramitación de las autorizaciones.

Volpe menciona que la gestión que realizaba la sociedad facilitaba la producción: “Uno contactaba al autor o a su agente, se estipulaba un contrato y ese documento se enviaba a Sacven, que recibía la recaudación de taquilla y la enviaba al autor en divisas. Eso ya no se puede hacer, por eso debemos pagar directamente nosotros”.

Malabares financieros. “Es muy difícil que los autores, principalmente los estadounidenses, entiendan el control de cambio y las fluctuaciones esquizofrénicas del bolívar. Lo más difícil de toda negociación es explicarles algo que ningún país serio puede comprender”, afirma el actor, director y productor Luis Fernández.

Los autores o sus agentes casi siempre están dispuestos a negociar. Fernández asegura que muchas veces desistió, pero Volpe no. La actriz y directora dice que jamás ha dejado de montar porque no se consigan los derechos, aunque en el caso de ella se trata en su mayoría de autores latinoamericanos. La historia cambia cuando los reflectores apuntan a Estados Unidos.

“Ahora es sencillamente imposible plantearse un musical de Broadway en Caracas”, manifiesta Fernández, cuya productora pudo pagar –gracias a una alianza con Evenpro– un adelanto de 25.000 dólares cuando montó Chicago.

Lazo Producciones también ofreció espectáculos del circuito de Nueva York como el musical Despertar de primavera, por el que tuvo que desembolsar un adelanto de 10.000 dólares.

Basilio Álvarez, a cargo del grupo de Skena, ha trabajado con autores europeos. ¡Ay, Carmela! de José Sanchis Sinisterra fue su apuesta más lucrativa. El director cuenta que ha sido una de las pocas piezas con las que ha logrado recuperar lo invertido en derechos.

Rojo, el montaje más reciente de Skena, es una pieza escrita por John Logan, escritor de películas como Gladiador (2000) y Sweeny Todd (2007), que además tiene varios agentes. “Él es sencillamente inaccesible, por lo que nos costó mucho llegar a un acuerdo”, recuerda Álvarez.

“Una entrada de Rojo cuesta 6.000 bolívares. Si comparamos eso con el valor del dólar –el que está en la calle, no el que indica el gobierno– quiere decir que pagamos menos de 1 dólar por una función. Cuando calculas 10% de la taquilla te das cuenta de que es imposible pagar unos derechos de autor de forma justa”, añade el fundador de Skena.

Álvarez y su equipo son conscientes de que jamás lograrán recuperar lo invertido con lo que se recaude en taquilla, pero asegura que continúan con el montaje por compromiso. “Hay momentos en que el artista siente que es tan importante que ese texto se monte, que asume el costo. Eso no lo hace todo el mundo; nadie asume el riesgo de perder dinero, pero el artista sí. Si nosotros no tomamos esa responsabilidad, aquí jamás llegarían a montarse esos grandes textos”.

Hasta $ 50.000 por un musical

“Sacven jamás nos ha ayudado”, afirma el productor Luis Fernández. “Nunca nos ha otorgado dólares preferenciales a pesar de habérselos solicitado en varias oportunidades y de haberles demostrado que somos productores solventes. Por fortuna, los autores normalmente les exoneran de responsabilidades en los trámites y firman los acuerdos directamente con nosotros para garantizarse el cobro de sus derechos con agilidad”. Los derechos más costosos, en general, son los de los musicales. 25.000 dólares fue el adelanto que pagó Lazo Producciones por Chicago en 2013.

Cinco años antes Michel Hausmann canceló 50.000 dólares por los derechos de Los productores, pero aclara: “Para ese momento el cambio libre no representaba cifras tan altas como ahora”.

Foto: El Nacional