El Nuevo País .

Oposición debe escoger la vía de Pinochet o camino de Violeta Chamorro

La oposición venezolana tiene dos alternativas: escoger la vía que Pinochet empleó en Chile o seguir el camino de la negociación que tomó Violeta Chamorro.

En días recientes, Eduardo Fernández publicó un artículo con el título “Alternativas para el Gobierno” en el que señalaba que el Gobierno tenía dos opciones, la de salvador Allende y la del sandinismo.  Sobre ese mismo formato, a manera de “parodia seria”, complementaria y con el mismo texto como base se presenta el siguiente artículo con el título “Alternativas para la oposición”:

Una de las alternativas que posee la oposición es seguir el ejemplo del Partido Demócrata Cristiano chileno. También en aquella nación, en nombre de la democracia, se ensayó una estrategia destinada a bloquear al Gobierno por sus políticas públicas en materia de nacionalizaciones, distribución de la tierra, aumentos salariales y, en general, por sus políticas sociales y económicas, consideradas equivocadas. También hubo esfuerzos de variada índole para lograr acuerdos políticos y parlamentarios a fin de evitar un desenlace violento.

También allá, la terquedad, el dogmatismo y el desconocimiento del diálogo y la negociación condujeron a una situación trágica. Como consecuencia de esa actitud, el Partido Nacional, la dirigencia del Partido Demócrata Cristiano y las organizaciones empresariales, con el respaldo activo del gobierno de Richard Nixon, organizaron huelgas y movilizaciones de calle en un proceso de desestabilización dirigido a estimular la acción de los núcleos sediciosos de la Fuerza Armada chilena, que finalmente ejecuta el golpe de Estado  el 11 de septiembre de 1973, luego del llamado a la insurgencia que hiciera la Cámara de Diputados, de mayoría democratacristiana.

El otro camino es el seguido por la oposición nicaragüense que postuló a Violeta Chamorro como candidata. Allá la oposición, opuesta a las políticas del sandinismo, emprendió el camino de la violencia, organizó grupos militares irregulares, los denominados “contras”, patrocinados por el gobierno de Ronald Reagan. También la oposición al sandinismo era prisionera de dogmas, de resentimientos, de odio, de sectarismo y de incapacidad para promover los consensos indispensables en una democracia.

También la actuación de la oposición nicaragüense, que adelantó una guerra de más de ocho años, produjo mucho sufrimiento a su pueblo: miles de muertos, de heridos y mutilados; paralización de la actividad económica, empobrecimiento, inseguridad, y desesperación.

Llegó un momento en el que la oposición nicaragüense sintió que se le había acabado el tiempo, las ideas, la paciencia del pueblo, y sobre todo que no podía vencer en la guerra e imponerse. En ese momento tuvieron la inteligencia de negociar y acordaron una alternancia en la que el jefe de la Fuerza Armada del gobierno de Violeta Chamorro sería Humberto Ortega, líder guerrillero sandinista y hermano de Daniel Ortega, y lograron superar ese momento.

Para la oposición es la hora de escoger: o la vía de Pinochet que utilizó en Chile, o el camino de la negociación que escogió Violeta Chamorro.

Relacionados: