El Nuevo País .

La política es lograr que sea posible lo que es necesario

La política no es simplemente el arte de lo posible; es el arte de hacer posible aquello que es necesario.

La crisis venezolana tiene múltiples caras, todas con impacto real en nuestras vidas. Su complejidad las interrelaciona. La crisis económica evidente en la escasez, en la inflación y en los sueldos pulverizados. La social, ponga dos casos, en la violencia de la inseguridad y en el éxodo de compatriotas, principalmente de jóvenes, a otras tierras. La política debería dar solución a esas dos, pero no lo hace, por un lado, porque no atina con políticas públicas de progreso ni se atreve a dejar las que son empobrecedoras, y por el otro porque cierra el paso constitucional y democrático, esto es político y pacífico, a toda salida.

Si el poder, tercamente destructivo y radicalmente antipolítico, ha borrado las reglas y obstruye las soluciones, la oposición que es el país entero, se ve en la necesidad y en la obligación de resolverlo, por elementales razones de supervivencia social nacional.

Acorralado por sus errores y prejuicios, y por las consecuencias de ambos, el Gobierno huye tratando de imponer la constituyente fraudulenta. No es huida hacia adelante, sino hacia atrás, hacia la antipolítica de la división, la exclusión y la intolerancia, desconocimiento puro y duro de la realidad, una de cuyas caras es la radicalización de la línea empobrecedora que nos trajo hasta esta calle ciega.

La respuesta alternativa fue la consulta popular del 16 de julio. El más poderoso acto de desobediencia civil de nuestra historia y de América Latina. Más de siete millones y medio de personas reclamaron su derecho al voto, votando. Mesa de la Unidad, Asamblea Nacional y sociedad civil acertaron al proponer a los venezolanos una forma de expresar su protesta avenida con su talante y con lo que quiere para el país ante una situación que no soporta. Quiere un cambio en paz.

La consulta popular del 16 de julio demostró la real correlación de fuerzas. No es el Gobierno vs la oposición. Es un pequeño grupo poderoso ante el país entero. Nada puede ser igual al sábado 15. Se le acabó el camino a la antipolítica.

Tarde o temprano, y mientras más temprano mejor para el país, llega la oportunidad a la política. Para viabilizar y organizar el cambio. No debe cesar la presión nacional ni la internacional. Acción parlamentaria, opinión pública, protesta cívica y los recursos de la negociación política, todos son medios válidos cuando hay claridad de objetivos. Como lo sería el voto si nos lo permitieran. Pero para una solución convenida se necesitan dos partes sinceramente dispuestas.

Los deseos no bastan, ni siquiera las necesidades. La política es lograr que sea posible lo que es necesario. Esa es su dificultad y su razón de ser; su utilidad en los momentos cruciales. Un fracaso de la política nos saldría muy caro. Pero su éxito nos abriría las puertas al cambio y la esperanza.

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