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Maduro está dispuesto a defenderse con las armas

Nicolás Maduro intenta una huida hacia adelante al convocar una Asamblea Nacional Constituyente rechazada por la inmensa mayoría del pueblo.

El presidente de la República Nicolás Maduro, con su reciente afirmación pública manifestando que está dispuesto a defender su revolución con las armas, ha dejado en claro que no habrá elecciones y si las hay con resultados en su contra habrá guerra. Este descarado posicionamiento anticonstitucional pone al descubierto su intención de imponer, a troche y moche, la Constituyente para tratar de salvar el decadente Régimen que nos mal gobierna, el cual ha perdido su legitimidad de origen por la imposición de un modelo político rechazado por la mayoría de los venezolanos como se demostró el 16 de julio.

Con esa actitud, si triunfa la tesis política, el Jefe de Estado pone al descubierto el destino de los demócratas venezolanos así como el de nuestros hijos, nietos y biznietos, lo cual coloca a todos los que queremos evitar esta tragedia, a defender las libertades y los derechos humanos fundamentales, a como dé lugar. Deben también reflexionar quienes hasta ahora han sostenido al Régimen desde las distintas posiciones que ocupan en las estructuras institucionales públicas, así como los ciudadanos electores incautos, que desde varios sectores de la sociedad civil cayeron -arrastrándonos a todos- en la trampa de una propuesta de los idealistas comunistas, manipulados por el castrismo.

Es por ello que todos los que queremos una patria libre, independiente y soberana debemos formar un sólido bloque por un posicionamiento nacionalista para reconquistar el sistema democrático como resultado de legítimas y transparentes elecciones que restablezcan la división e independencia de los poderes del Estado, para recivilizar el Gobierno de la nación hoy dominado por Régimen (militar-cívico).

Alertamos a aquellos grupos, dentro de las Fuerzas Armadas, que las armas de la república solo deberán ser empleadas en defensa de ataques externos que pongan en riesgo la seguridad interna e integral de la nación; mientras que -insistimos- las divergencias internas deben encontrar, con el diálogo social, soluciones consensuadas o -si llegáramos al extremo- con la aplicación racional y oportuna de los procedimientos jurídicos establecidos en la leyes. Insistimos también en que las presiones externas no continúen interfiriendo en los asuntos internos que son de competencia y responsabilidad de los venezolanos.

Dentro de los diferentes contrastes que se notan en la actualidad no hay que olvidar que hoy asistimos a una confrontación política promovida por quienes fueron beneficiados por las políticas de pacificación adoptadas por los presidentes Raúl Leoni y Rafael Caldera (1964-1974), quienes una vez indultados traicionaron y continuaron sus contactos con el castrismo y se han convertido en instrumentos de una perversión que pagamos con entrega de petróleo.

Sin alarmismo, independientemente de las diversas colocaciones dentro del universo demócrata, pero con absoluta responsabilidad cívica, debemos oponernos a una huida hacia adelante como la que está haciendo el Presidente de la República al convocar una Constituyente que puede crear un colapso que incluso facilite un escape para salvarse.

 

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