.

El Régimen hará su Constituyente con la mayoría del pueblo en contra

La suerte está echada para el próximo domingo 30 de julio cuando el Régimen hará su Constituyente con la inmensa mayoría del pueblo en contra, en un clima de máxima tensión.

Como van las cosas, parece que el Régimen no cederá luego de más de 110 días de resistencia no violenta. No le importan los 100 muertos ni los miles de heridos y cientos de torturados ni los más de 4.000 procesados (muchos en tribunales militares) o los casi 500 presos políticos por las protestas pacíficas. Como tampoco le importó a Chávez destruir PDVSA (la gallina de los huevos de oro) o el parque industrial venezolano, y en últimas poner al país de rodillas para mendigar una bolsa CLAP o salir en estampida por aire, mar y tierra. Todo por aferrarse al poder.

El 30 de julio va la Asamblea Constituyente a troche y moche. No importa que el 16 de julio casi 8 millones de venezolanos le hayamos dicho que «No» a Maduro; que no queremos cambiar la Constitución sino que él se vaya con su combo y podamos vivir en paz y democracia.

El 30 de julio se ejecutará el mayor fraude histórico que se haya visto en el país. El CNE emitirá un primer boletín y un segundo hasta que el último nos muestre que 11 millones o más -lo que ellos quieran- apoyaron la locura de Maduro. Entonces habremos llegado al “punto de no retorno”. Será la verdadera “hora cero” y se agudizará una crisis cuyas soluciones no se ven claramente.

Se ha hablado de cuatro escenarios para la solución política de esta crisis: 1.) Maduro cancela la Constituyente y se llama a elecciones (es la que todos deseamos). Que haya una salida pacífica, democrática y constitucional, pero los chances de que se dé son muy pocos. 2.) Que los militares den un golpe de Estado y de allí -por presión nacional e internacional- se logren elecciones generales. 3.) La opción del Régimen, que es la cubanización con la imposición de una nueva Constitución más dictatorial (claro, la oposición seguiría en la calle resistiendo, luchando por una Venezuela libre y democrática, lo que podría terminar en su derrota o triunfo). 4.) O el último escenario, que es la guerra civil cuando el Estado colapsa por presión externa o interna y aparecen grupos que se enfrentan militarmente. En todas ellas hay una constante: el bravo pueblo luchando unido por la libertad y la democracia

Hay una quinta alternativa: que el chavismo imponga la Asamblea Constituyente; esta disuelva todos los poderes y llame a elecciones creyendo que esto dividirá a la oposición, pues unos no aceptarán ir y otros sí -aquello de “divide y vencerás”. Esto lo dejó ver el celestino Zapatero que ha venido afirmando últimamente como un mantra que habrá elecciones. Entonces el chavismo podrá ganarlas incluso sin cambiar el sistema de votación existente.

Claro que hará cambios, pero quizás no tan tajantes como los que imaginamos, pues una Constitución muy a la cubana contaría con el rechazo nacional y mundial. En todo caso concentrarán más poder y facilitarán un mayor control del Estado, lo cual debilitaría la oposición y la presión internacional.  Nos quedaríamos con “los ojos claros y sin vista” y ellos con el poder. En todo caso, preparémonos, pues a partir del 30 de julio la lucha será más dura. Recordemos la frase de Bolívar: “¡Unión Unión, o la anarquía os devorará!”.

 

Relacionados: