El Nuevo País .

Gobierno y Oposición deben coexistir sin romper sus lineamientos

El Gobierno y la oposición deben llegar a un escenario de convivencia sin que se produzcan rupturas con los lineamientos establecidos.

Es muy extendida la opinión según la cual en la etapa posterior al 30 de julio no hay posibilidades de construir un acuerdo negociado entre Gobierno y oposición en la perspectiva de una visión de coexistencia entre las partes. Como argumento se menciona el grado elevado de la confrontación de las últimas semanas. Ahora bien, la experiencia histórica muestra que a pesar de circunstancias como la señalada, siempre es posible trabajar en función de mecanismos de entendimiento a pesar de que la tensión no se haya detenido.

El 31 de julio la oposición declarará que el evento electoral de la Constituyente no fue concurrido, que no vale y no es legal. Por su parte el sector gubernamental expresará que sí fue concurrido, que sí vale y que sí es legal. Se darán argumentos enfrentados y contrastantes sobre lo acontecido. De modo que el conflicto político que existe en el país continuará presente en los días que vienen y se prolongará por un tiempo imprevisible. Pero también continuará presente la opción de una resolución pacífica del conflicto. El mundo no se acaba el 30 de julio, aunque se creen nuevas condiciones.

El dato nuevo será la existencia de una Asamblea Constituyente, es decir, de una nueva pieza en el tablero del ajedrez venezolano, independientemente de la valoración que se haga de ella o de que un sector la considere legal y otro no. Al convertirse en un hecho de la realidad, pudiera ser una pieza que se mueva en una u otra dirección: bien sea a favor de la superación del conflicto o, al contrario, como un elemento de su profundización.

Para que la Constituyente apunte en la dirección de una solución basada en la convivencia de los factores en pugna, se debe llamar desde un primer momento a un proceso de negociaciones en el que participen delegaciones designadas por los dos sectores, con el acompañamiento de una mediación internacional ampliada. Estas conversaciones pueden realizarse simultáneamente con las actividades de la Constituyente.

Las bases del acuerdo al que se arribe pudieran incluso constitucionalizarse de mutuo acuerdo y someterse a una consulta consensual antes de la elección presidencial. De producirse en esos comicios una alternancia, esta se daría en un marco de garantías de coexistencia que permitan a ambas fuerzas hacer parte y ser pilares del sistema. No habría capitulación de ninguna de las partes, ni transición entendida como caída y mesa limpia.

Sería un acuerdo al que se llegaría porque ni la oposición ni el Gobierno están en condiciones de proponerse como meta a corto o mediano plazo la aplicación de un programa de gobierno que exprese sus ideales máximos, como tampoco se podrá alcanzar la estabilidad del país sobre la base de la concentración de las instituciones del Estado en las manos de uno u otro factor.

Un escenario de convivencia, en el que la vida económica y política transcurra al interior de parámetros establecidos en una negociación y sin que se produzcan rupturas con los lineamientos establecidos.

 

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