El Nuevo País .

LA VIOLENCIA DEL PODER

Con el mundo en contra, el régimen de Maduro se propone acabar con lo que queda del estado de derecho para legalizar una dictadura al estilo cubano mediante una brutal represión.

“Lo que no logremos con los votos, lo haríamos por las armas”, expresó hace unas semanas Nicolás Maduro. Sus palabras se ven aseguradas por los hechos, ya que 114 venezolanos han muerto desde que salieron a las calles a manifestarse contra el golpe de Estado de Nicolás Maduro y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el día en que desde la Asamblea Nacional rompimos las sentencias que confirmaban la ruptura del hilo constitucional.

El Ministerio Público ha concluido las investigaciones de la mitad de esas muertes. Han sido cometidas por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la Policía Nacional Bolivariana (PNB), policías regionales y los paramilitares denominados “colectivos”. Es decir, por la violencia del poder del Estado. La misma violencia que cada día ataca a habitantes de barrios y urbanizaciones enteras por ejercer su derecho a la protesta.

La paz del pueblo venezolano ha sido buscada por todas las formas. A través de los cientos de miles que han salido a las calles, los paros cívicos acatados por más del 85% del país y en consulta popular en la cual se expresaron 7 millones 535 mil 259 venezolanos con una exigencia muy clara: que los venezolanos decidan su futuro a través del voto libre.

A Venezuela se le ha cerrado el camino democrático. La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) es un fraude, porque el pueblo venezolano no la ha convocado en Referendo y porque no es una elección universal en la que cada voto vale igual. La redacción de una Constitución jamás puede resultar de una imposición de una minoría. Señor Nicolás Maduro, retire el fraude Constituyente o la historia lo hará a un lado.

La violencia del poder pretende acabar hoy con la República, imponiendo un fraude constituyente que solo busca alargar la agonía de una dictadura fracturada en el poder a costa del sufrimiento de los venezolanos. La terquedad del poder profundiza la peor crisis social, política y económica de toda nuestra historia. Los venezolanos buscan cómo alargar sus pocos ingresos ante la voraz inflación y cómo encontrar alimentos y medicinas. Dura y terrible crisis se profundizará ante el fraude constituyente. Lo hemos advertido. Hemos llamado a que prive la sensatez.

Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y el mundo entero no reconocerán tamaño fraude y mucho menos el pueblo venezolano que con el legítimo derecho a superar la miseria y decidir su destino a través del voto libre, seguirá en las calles de toda Venezuela hasta hacer a un lado de la historia la violencia y la brutalidad del poder para lograr la paz del pueblo.

Borgesjulio2@gmail.com

 

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