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Una pausa en el andar

El autor, quien es asesor gerencial, hará un alto en sus colaboraciones, en las cuales ha venido aportado información respaldada por sus investigaciones para solucionar problemas del país.

Desde hace aproximadamente tres años, semanalmente, “El Nuevo País” publica mis artículos en sus páginas de Opinión. Ha sido un gran honor y una gran responsabilidad ante los editores. En todo momento me han permitido la más absoluta libertad para expresar mis ideas, muchas de ellas en contra de la corriente. He tratado de darles lo mejor de mí a los lectores. Muchas veces he tenido que hacer, deshacer y volver a escribir una colaboración que ya creía definitiva, porque nuevos acontecimientos ocurridos entre la fecha de envío y la del cierre obligan a revisarla. Que esté actualizado, que los datos y las citas sean correctos. Nada de bolas, rumores, medias verdades, o desinformaciones que falsean y distorsionan la verdad, ni ataques a personas e instituciones, que no resuelven los problemas.

La evaluación de las Gacetas oficiales, y de las Memoria y Cuenta ministeriales cuando están disponibles al público, aunque sea en forma digital, contienen una información “oficial”. Necesitamos estadísticas confiables para poder afinar recomendaciones y propuestas de soluciones. La lectura de las publicaciones internacionales de las organizaciones profesionales y académicas a las cuales pertenezco me permite agregar posibles innovaciones y visiones diferentes. Lo más difícil es la integración de toda esa información, en una forma coherente con mis propias ideas y con su presentación final.

Existen temas que no me canso en tratar. La reivindicación del territorio Esequibo, tierras y aguas. Las delimitaciones aún pendientes en el Caribe. La eliminación de las ayudas en cualquier forma a cualquier país extranjero. El tener una política exterior primermundista. Escoger bien nuestros aliados y socios internacionales. Evitar las malas compañías y las malas patotas.

En cuestiones económicas, no más endeudamientos ni déficits fiscales. No más empresa pierde plata. Pagar lo que debemos cediendo nuestras acreencias en bonos y papeles extranjeros. La eliminación de los controles de precio, cambio, permisería, subsidios y contrabando de extracción. No más tomas, confiscaciones ni invasiones para que podamos autoabastecernos de alimentos y medicinas a precios de mercado nacional responsable.  ¿Dónde está la moneda en efectivo? ¿Desapareció o algunos especuladores la recogieron y la vendieron a fundidores de metal ganándose unos cuantos cobres? Necesitamos un nuevo bolívar estable, libremente convertible; no una moneda virtual como el Sucre; ni monedas comunales de fichas, papeletas, onza, tigre y león.

El no seguir a nadie, ni el tener seguidores, tiene ventajas y desventajas. Nunca he tratado de convencer a nadie de mis ideas, ni me he adherido a otras por seguirlas “la mayoría”. No es que escriba la verdad. Son contribuciones documentadas, verificables, para la discusión de problemas. Informo a los lectores que tomaré unas vacaciones en todo este verano. Espero poder seguir colaborando en este medio en un futuro próximo.

 

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