Debemos aprovechar cada brecha democrática que fortalezca la Unidad

El diputado Williams Dávila, miembro de la Comisión de Política exterior de la Asamblea Nacional, considera que hay que aprovechar cada brecha democrática abierta, siempre y cuando sea dentro de una estrategia de acciones que fortalezcan la Unidad.

Mi criterio político sobre la crisis venezolana es que el régimen de Maduro pretende, con una írrita Asamblea Nacional Constituyente (ANC), imponer un Gobierno Constituyente para desarrollar el proyecto de un Estado totalitarista que sustituya el estado democrático, sustentado básicamente en los principios y valores de la dignidad humana y de nuestras raíces republicanas.

Teniendo claro lo que Maduro y su estamento buscan con el Gobierno Constituyente, no es fácil comprender la táctica electoral para consolidar un movimiento popular desde abajo de lucha contra el Régimen.

Pienso que cualquier brecha democrática abierta hay que aprovecharla, dentro de una estrategia de acciones coincidentes que fortalezcan la unidad opositora contra el Régimen.

El compañero Henry Ramos Allup ha lanzado una línea que no puede considerarse derrotista ni de seguidismo fatalista de las reacciones primarias de las masas; sino que es un plan político maduro hacer valer las elecciones de gobernadores pautadas en la Constitución, porque la misma es una conquista de la democracia venezolana por lograr un Estado federal descentralizado, frente al proyecto totalitarista de Maduro de imponernos  un Estado centralizado leninista que acabaría con la creatividad de nuestras provincias y con la participación ciudadana.

El planteamiento es político y es pertinente. Nada tiene que ver con desconocer la sangre derramada por más de 120 venezolanos héroes, caídos en las calles a causa de la violencia política promovida por el régimen de Maduro. Esto es un compromiso ético. Tampoco significa avalar un CNE deslegitimado por su ventajismo y falta de probidad en la defensa y promoción del derecho al voto. Se trata de que con un plan de ofensiva política, con candidatos de prestigio, ante las masas por su lucha en todos los órdenes contra esta dictadura, podemos (a riesgo de lo que sea) consolidar una conciencia y organización de lucha en el pueblo venezolano, conquistando espacios que así como el 5 de diciembre del 2015 con el triunfo mayoritario de la Asamblea Nacional (AN) se demostraría que el Régimen sería derrotado como consecuencia de una reacción contra la opresión política y el fracaso del Régimen para hacerse querer. Sin embargo, esto constituye un problema esencial porque el Régimen sería derrotado y las posibilidades de que la dictadura constituyente suspenda esas elecciones es un riesgo previsible que nos llevaría a continuar la lucha.

Las elecciones regionales van a la par de la lucha de calle. Este plan se engrana con la acción internacional, nacional y social. Nada cambiará en el espíritu de combate, porque la dictadura constituyente es el enemigo a vencer. Atacarnos entre nosotros mismos no es ninguna prioridad. La AN se convirtió en el epicentro de la resistencia. Echó las bases del derecho de la resistencia nacional  e internacional, por medio de un plan que se inició el 6 de enero del 2016 cuando Henry asumió la presidencia de la AN.

 

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