El Nuevo País .

El jefe de la “constituyente” no es Maduro sino el general Raúl Castro Ruz

El jefe de la “constituyente” de Maduro no es Maduro, sino el jefe de Maduro, el general Raúl Castro Ruz, mandamás de la hegemonía roja, señala el profesor de Estudios Políticos Fernando Egaña.

El verdadero mandón de la llamada “constituyente” -así en minúscula y entre comillas- no es Nicolás Maduro, ni tampoco su presidenta nominal, Delcy Rodríguez, ni mucho menos Diosdado Cabello, a quien de nuevo le pasaron por encima. Quién manda en esa “constituyente” es el general Raúl Castro, presidente de Cuba, y principal factor del poder en Venezuela. La propia designación de la presidenta nominal, quien no oculta su adhesión incondicional al castrismo, va en ese sentido.

En la “constituyente” de 1999, quienes decidían no eran los diputados o constituyentistas, sino Hugo Chávez. Lo que a él le parecía bien, se aprobaba, y lo que no, se engavetaba. Así de sencillo. ¿Cuál fue la influencia de Fidel Castro en ese entonces y en ese particular? Ha debido ser muy importante pero no era tan notoria. Castro sabía que al principio convenía más el desempeñarse con cierta discreción. Y eso cambió, bien lo sabemos, un poco más adelante.

Pero en cuanto a la relación de Nicolás Maduro con Raúl Castro la situación de subordinación es más evidente. Después de todo, Chávez no le debía a Fidel el haber llegado a Miraflores, pero Maduro si le debe a los hermanos Castro el haber sido seleccionado como el sucesor de Chávez. En esos términos, se entiende que una iniciativa tan potencialmente decisiva como la “constituyente” no podía dejarse a la deriva de la dinámica interna de los conflictos del oficialismo, y menos que menos en manos de la parcialidad que encabeza Diosdado Cabello.

Vistas así las cosas, el propósito de esa “constituyente” será tratar de atornillar a Maduro en el poder, o en la apariencia del poder que, en verdad, ejerce Raúl Castro. La depredación de Venezuela por parte del régimen castrista es la gran prioridad del general Castro, y nadie mejor que Maduro la garantiza. De allí que el continuismo de Maduro sea lo fundamental, por las malas o las peores. Comenzando, claro está, por el tema “electoral” que muy probablemente será alterado para impedir “de derecho” la expresión de la soberanía popular. Ya de por sí aplastada por los fraudes y por la obliteración de la Constitución de 1999, pero ahora declarada sin efecto, en lo referido al sufragio. Ya la propuesta de “reforma constitucional” de 2007, abolía el principio central de que la soberanía reside en el pueblo y este la ejerce a través del sufragio. Eso viene y de la mano, o de la bota, de Raúl Castro, el jefe de la “constituyente”.

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