Oposición ganó en el 2015 porque tiene el respaldo social

La oposición ganó en el 2015 las elecciones en adversas condiciones porque su fortaleza está en el respaldo social, por eso el exvicepresidente de la AN (2002) Rafael Jiménez advierte que no se debe renunciar a las elecciones.

Combatir en todos los espacios de la lucha democrática, sin renunciar a ningún escenario, tiene que ser la política eficiente y correcta de las fuerzas que se oponen al actual desastre. Es un contrasentido que pueda resentirse la unidad del frente opositor por falsos dilemas entre concurrentistas y abstencionistas a propósito de las eventuales elecciones regionales convocadas por el CNE.

La lucha de calle es un contexto irrenunciable de la presión popular. La Asamblea Nacional, la defensa de los fueros y competencias del Ministerio Público, la gestión de una presión cada vez más contundente de la comunidad internacional, y la posibilidad de infringir contundentes derrotas al Régimen en el terreno electoral, no deben ser vistos como excluyentes, sino como formas de lucha complementarias dentro de una estrategia común de impulsar una pronta transición democrática que devuelva a los venezolanos su derecho a vivir en libertad.

Cuando se define una estrategia de lucha hay que comenzar por evaluar las fortalezas y debilidades de las fuerzas propias y del adversario, para plantear la contienda en el espacio donde haya posibilidades de victoria. En la realidad venezolana de hoy el Gobierno está cada vez más desprovisto de apoyo popular, y sus ventajas las concentra en los medios de represión y violencia con que cuenta, por lo que caer en ese terreno de la confrontación llevaría al fracaso.

Las grandes fortalezas de los sectores democráticos están en el respaldo social y electoral, evidenciadas en las elecciones de diciembre de 2015, hoy incrementadas exponencialmente. Esta valoración debe llevarnos a la conclusión de que el terreno electoral, aun en las condiciones más adversas en las que nos hemos contado, es irrenunciable porque allí se concentran nuestras fuerzas y las mayores debilidades del adversario.

Ha sido exigencia permanente de la MUD la fijación de un cronograma electoral en el que se establezcan fechas ciertas para las elecciones regionales, municipales y presidenciales, por lo que evadir esa contienda sería un grave error y la renuncia a un espacio de poder donde obtendríamos la victoria.

Las fuerzas democráticas jamás convalidaron a un CNE descalificado  como algunos insinúan. El CNE en las elecciones pasadas y seguramente en las que vengan facilitará el ventajismo y el abuso de poder. Pero también es claro que si defendemos los votos en cada mesa y centro de votación; si extremamos los controles y auditorias; si construimos una legión de voluntarios para salvaguardar nuestra votación, obtendremos una victoria más arrolladora que la del 2015.

No se trata de caer en el electoralismo, ni de actuar ingenuamente frente a un Gobierno y un CNE sátrapas. Se trata de usar el escenario electoral -nuestro espacio por excelencia- sin desmedro de continuar en la calle, de defender los fueros de la AN, gestionar mayor apoyo y solidaridad internacional y defender las actuaciones del Ministerio Público. En fin, de vertebrar una estrategia múltiple que nos conduzca a la victoria. Solo los cortos de mente no pueden caminar y mascar chicle al mismo tiempo.

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