El caso de Venezuela es tan crítico que ya no da más espera

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El autor, quien es columnista de la revista colombiana “Semana”, considera que los organismos internacionales deben reestructurarse para crear una fuerza multinacional que tome medidas eficaces para solucionar la crisis en Venezuela.

Por Uriel Ortiz Soto

El caso de Venezuela es tan crítico que ya no da más espera. No podemos continuar inermes viendo cómo la dictadura de Maduro masacra al hermano pueblo venezolano. La destitución ilegal y abusiva de la fiscal Luisa Ortega Díaz es una clara demostración de la ignorancia de la presidenta de la asamblea constituyente y la institucionalización de la dictadura de Nicolás Maduro.

Debemos hacer algo. Considero que uno de los gobiernos que se han pronunciado en contra de la abusiva e ilegal asamblea constituyente debería tomar la iniciativa de convocar a sus émulos, que se han manifestado en contra, fijando plazos perentorios con la oposición para que Maduro abandone el poder y se pueda convocar a nuevas elecciones por la vía democrática.

Caso contrario, constituir una fuerza multinacional encabezada por los Estados Unidos, proceder a su extradición por los varios delitos de lesa humanidad cometidos en el ejercicio del cargo, sin descuidar los de abuso de poder, corrupción y narcotráfico lo suficientemente probados.

La tramposa asamblea constituyente es la peor payasada de gobierno alguno. El fraude es tan contundente que no se requiere de mayor esfuerzo mental para detectarlo. Así hubiese sacado mayoría de votos esta ha debido ser consultada con el pueblo y aprobada por la Asamblea Nacional elegida en diciembre del 2015.

Mientras los organismos internacionales: ONU, OEA y MERCOSUR, que regulan el buen comportamiento de los gobiernos afectos en la región, no dispongan de mecanismos legales y jurídicos que les permitan en un momento dado utilizar medidas de pronta solución, todo continuará en veremos. En casos como el de Venezuela, continuaremos viendo a un pueblo encañonado por las fuerzas armadas, que más que garantes del orden y la democracia, no pasan de ser unos esbirros arrodillados al Régimen, que a todo momento les están sobornando su conciencia mediante dádivas, tráfico de ascensos y soles a los generalatos.

Cuántos muertos, lisiados y desplazados tendremos que soportar de un sujeto que, sin ser venezolano, se atornilló en el poder con pretensiones de convertirse en dictador. De acuerdo a como están las cosas, con la elección de la señora Delcy Rodríguez como presidenta de la Asamblea Constituyente, todo indica que la situación tiende a complicarse aún más.

El camino del diálogo lo considero imposible, puesto que a estas alturas los venezolanos son un pueblo hambriento y enfermo, con los ánimos tan exacerbados que solo les interesa la restitución de sus derechos democráticos.

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