Opinión

Maduro en las Ardenas

Este viejo cronista ejerció ilegalmente el periodismo a los siete años, cuando, con tiza y pizarrón, explicaba a los regocijados amigos de su familia los detalles de la contra-ofensiva de las Ardenas. Décadas después y sobre nuevas guerras haría cosas así en El Observador Creole, ya como periodista profesional.
Las Ardenas son la región fronteriza entre Francia y Alemania donde, acorralados por los aliados a fines de la II Guerra Mundial, los nazis reunieron todos sus recursos en un desesperado esfuerzo por revertir el fatal curso del conflicto embolsando las tropas aliadas que habían penetrado territorio enemigo más de lo que convenía a sus líneas de abastecimiento. El plan de Hitler era básicamente ilusorio, pero la anti-histórica disciplina de grandes generales como Rundstedt y Model permitió que Maduro…digo, Hitler, impusiera el criterio que le dictaba su ignorancia. ¡Un cabo colombiano…digo, austríaco, diciéndole a los generales prusianos lo que tenían qué hacer!
En las Ardenas, Maduro…digo, Hitler, logró progresos espectaculares en los primeros días. Se apoderó de la Asamblea Nacional…digo, de un considerable territorio, pero muy pronto sus tanques se inmovilizaron por falta de gasolina, que era su punto débil: la Fuerza Aérea americana había devastado cuidadosamente las instalaciones petroleras nazis en Rumania -algo curiosamente parecido al cerco financiero que tiene a Maduro listo para la parrilla-.
La analogía es larga, pero el espacio es corto, de modo que no puedo escribir más. Pero cualquier general ilustrado en batallas en vez de narcotráfico, sabrá que Maduro está peleando en las Ardenas.
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Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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