El Nuevo País .

EL RETO DE LAS ELECCIONES REGIONALES

El diputado Ramos Allup llama la atención al afirmar que el Régimen está usando toda clase de trampas para enlodar las decisiones de la 0posición y así provocar una alta abstención que le permita ganar las 23 gobernaciones

En acatamiento del inequívoco mandato popular expresado por el pueblo venezolano el pasado 16 de julio, los partidos validados que formamos parte de la MUD, decidimos participar en las elecciones regionales. Y de conformidad con el compromiso suscrito por todas nuestras organizaciones, inscribiremos en su momento candidatos unitarios seleccionados sea por consenso o en elecciones primarias, y lo haremos en esta oportunidad a través de las tarjetas de los partidos que validamos nuestra inscripción en el CNE, visto el ardid del gobierno de invalidar la tarjeta de la MUD en siete circunscripciones electorales, hasta ahora, y la emboscada que nos tenían preparada para anularla totalmente después de que estuviera impresa en el boletón electoral, dejándonos sin tarjeta y sin candidatos. De paso, véase ahora la previsión de haber validado nuestros partidos, hecho por el que los abstencionistas nos habían acusado de traidores y colaboracionistas.

No obstante la artillería desatada por tales factores para ensuciar nuestras decisiones, el panorama es cada vez más claro como creciente la intención de los ciudadanos de ejercer su derecho al voto para derrotar al gobierno.

No es paradójica ni meramente casual la coincidencia con el régimen de estos factores que dicen adversarlo, ambos afanados en  inhibir  nuestra concurrencia a estas elecciones. Para estos, la razón de fondo es que con la abstención quedarían perfectamente mimetizados y apuestan a eso porque no tienen partidos ni candidatos. Es la actitud absurda de preferir que el gobierno obtenga 23 gobernaciones por forfeit antes de que las ganen candidatos opositores. La  imbécil actitud  de preferir el mal común que es el consuelo de los tontos.  Las  elecciones sólo son defendibles, claro está, cuando ellos o ellas son candidatos. De resto, cualquier participación electoral debe considerarse traición. Pero si son consecuentes con su actitud de hoy, están obligados a mantenerla también en las elecciones de los 335 alcaldes y las presidenciales, si es que el régimen se atreve a convocarlas.

Y desde el punto de vista del régimen, nuestra abstención, que empujan por todos los medios y con todos los recursos ilícitos a su disposición, sería la situación perfecta para ganar por forfeit las 23 gobernaciones que perderían si concurrimos: el gobierno sería el principal beneficiario de la abstención opositora y por eso la estimula de distintas maneras, sea alimentando las intrigas, ofensas y contradicciones entre factores verdaderamente opositores y otros que simulan serlo, sea inventando normas y requisitos ilegales, inhabilitaciones de candidatos y demás, que dificultan cada vez más la concurrencia y aumentan la irritación e incluso las vacilaciones. Eso lo tenemos claro quienes estamos convencidos de que vamos a salir de este gobierno asumiendo las elecciones que están en la Constitución como también lo tienen quienes por sentirse tan derrotados como el gobierno en caso de que haya elecciones, apuestan a salidas de facto que lo que hacen es arrimar agua al molino del régimen. Y si el mayor problema que confronta el universo gigantesco que por razones diversas rechaza este régimen (que según todas las encuestas de opinión ronda el 85%), es que se viera condenado a dividir fuerzas contendiendo en dos frentes, el externo contra el gobierno y el interno en el campo de la propia oposición, debemos dejar que el quintacolumnismo divisor continúe languideciendo por sus propios hechos.

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