El Nuevo País .

Calidad de vida en retroceso por revolución chavista

La revolución chavista originó un proceso involutivo en todos los órdenes en desmedro de la calidad de vida de los ciudadanos, especialmente de los niños y jóvenes que no se están desarrollando adecuadamente.

Aunque en la mayoría de los países democráticos del mundo se han logrado significativos progresos en la defensa y sostenimiento de los derechos humanos, a juzgar por lo que pasa en la Venezuela castrochavista-comunista, pareciera que está en peligro la batalla iniciada con la firma de la Declaración Universal en 1948 en las Naciones Unidas. Lo patentizan los acontecimientos de los últimos días de agosto 2017 por cuanto, aunado al cuadro de aguda crisis institucional y humanitaria, se viene generando una preocupante situación conflictiva que pareciera no amainar sino que va hacia un enfrentamiento riesgoso a causa de las salvajes represiones de las fuerzas públicas a pacíficas manifestaciones.

En materia de salud, la crisis alimentaria está haciendo cada día más crítico el adecuado desarrollo físico y mental de los niños, adolescentes y jóvenes a causa de una nutrición desbalanceada. Se ha comprobado que por la falta de vitaminas están disminuyendo las tallas y la altura de las personas, lo cual determina el crecimiento y el desarrollo físico y mental. Esto afectará el desempeño en las labores manuales, técnicas y profesionales de quienes deberían ser el soporte fundamental del desarrollo económico y social de la nación. A esta situación de por sí crítica se le agrega la inseguridad jurídica, la administración de justicia ideológicamente amañada que defiende al Régimen y no al ciudadano de a pie, quien está privado del derecho al debido proceso. Todo esto está destruyendo la estabilidad emocional y, progresivamente, la paz social.

A todo esto se suman problemas como el desabastecimiento de alimentos, de medicinas e insumos médicos que se complican con las frecuentes interrupciones de los servicios públicos básicos como el agua potable y el transporte público urbano e interurbano. Las interrupciones del suministro eléctrico domiciliario e industrial. La fragilidad e insuficiencia de nuestras estructuras públicas de atención a la salud, con una estructura privada sobrecargada que recibe el impacto de los aumentos de los costos que, trasladado a la prestación de los servicios, dificulta la atención al público necesitado. Y finalmente, por una sociedad afectada por la baja escolaridad con un pensum ideologizado, se ha iniciado un proceso involutivo en todos los órdenes en desmedro de la calidad de vida.

Esta crisis cada día se hace más severa por un sin número de situaciones económicas, financieras y sociales conflictivas. Se une a ella el robo de los recursos públicos y los continuos fraudes electorales (el último lo generó Maduro por imponer la elección de la Constituyente -fraude ahora denunciado por Smarmatic que sí sabe de conteos de elecciones automatizadas). Por lo tanto, debemos estar conscientes de que si seguimos por ese malévolo derrotero y reemprendemos un pronto retorno a la democracia representativa y funcional resultado de una elección libre, transparente y no intervenida, nuestros mal gobernantes triunfarán y toda la población entrará en un circuito perverso que hará retroceder al país a etapas superadas. Recordemos lo dicho por Bill Gates: “Para lo único que no debe utilizarse la computadora es para las elecciones”.

 

 

 

 

 

 

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