El Nuevo País .

Las elecciones regionales son un gran paso para demostrar la inmensa fuerza popular

Las elecciones regionales de octubre forman parte de la misma lucha de calle así como de la defensa de los fueros de la Asamblea Nacional y del Ministerio Público.

Las elecciones regionales de octubre próximo tienen que entenderse como la continuidad de la lucha democrática y libertaria del pueblo venezolano para lograr la transición que permita encontrar el camino para la reconstrucción del país en todos sus órdenes, luego de la impenitente labor de ruina, destrucción y abusos perpetrada en los últimos dieciocho años.

La campaña electoral tiene que hacerse al calor de las consignas y exigencias de los sectores mayoritarios del país que claman por soluciones a la grave crisis económica y social que los acogota, la libertad de los presos políticos, el cese de la represión y las violaciones masivas a los derechos humanos, el respeto a las instituciones y la certeza de un calendario electoral que permita poner fin a la tragedia que hoy envuelve al conjunto de los venezolanos.

Los partidos políticos democráticos son los primeros obligados a asumir con responsabilidad y seriedad estas tareas. Entender que no estamos en una simple competencia por posiciones o rivalidades, sino en una titánica contienda que tiene un objetivo mucho mayor que copar con votos las posiciones regionales, y es el de asegurar que el camino de luchas que el Gobierno ha encementado con sangre, locura y represión debe fructificar incluso para homenaje y reconocimiento al más de un centenar de compatriotas asesinados a mansalva por el Gobierno.

Entender además que estamos recorriendo un camino lleno de dificultades y obstáculos, donde un Régimen desesperado por estar ayuno de todo respaldo popular, multiplicara sus triquiñuelas y trapacerías para impedir la amplia victoria popular que presagian todas las encuestas. Firmeza, constancia, decisión y coraje, la misma puesta a prueba durante más de cuatro meses de movilizaciones de calle, es la que se requiere para asegurar una contundente derrota del desacreditado Régimen.

Las elecciones primarias para elegir los candidatos únicos a las gobernaciones deben ser ejemplo de participación, competencia fraterna y solidaria, donde se evalúen méritos y propuestas y se evite caer en el camino de la confrontación fratricida y las descalificaciones, transformar las primarias en un gran evento de unidad y sobre todo de motivación y movilización para recuperar los desánimos o las inconformidades que anidan en el espíritu de no pocos venezolanos, que deberán ver en la unidad democrática y sus candidatos una razón válida para animarse a participar y votar.

Entender que las elecciones regionales de octubre forman parte de la misma lucha de calle, de la misma solidaridad internacional, de la defensa de los fueros de la Asamblea Nacional y el Ministerio Público, de la libertad de los secuestrados políticos, de la exigencia de soluciones para el hambre y la necesidad que viven los venezolanos. Las elecciones regionales serán un gran paso para demostrar la inmensa fuerza popular, social y electoral de la unidad democrática y el raquitismo y escualidismo de un Gobierno que a duras penas logra mantenerse por la fuerza.

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