El Nuevo País .

En algunos casos las intervenciones son necesarias para salvar vidas

Toda intervención es odiosa, incluso las quirúrgicas; sin embargo, en algunos casos son necesarias para salvar una vida.

Las últimas declaraciones de la Casa Blanca asomando soluciones quirúrgicas como salida a esta metástasis que, como un cáncer político, ha minado y carcomido el sistema democrático y las instituciones del Estado representan un globo de ensayo para medir las capacidades y reacciones del Gobierno. También es una realidad que en tiempos de crisis y conflictos, la primera trinchera es la cancillería; la primera línea de combate es el servicio diplomático y la mejor arma la diplomacia. Sin embargo, hoy en día, a pesar de haber pasado Nicolás Maduro más de siete años en la cancillería, el país no dispone de un Jefe de Operaciones (Canciller), ni un Estado Mayor (servicio diplomático) capaz de evitar y/o lograr una solución ante una hipotética intervención tan no deseable como una operación quirúrgica.

En un rápido recuento de los cancilleres del proceso penosamente ninguno ha estado a la altura de las circunstancias. En el caso de Maduro, el canciller era Chávez, mientras que Nicolás era su Mujiquita y los sucesores lo que han hecho es exponer al país a la vergüenza internacional con la expulsión del MERCOSUR y el rechazo “urbi et orbi” de la Constituyente.

El nuevo Ministro del Exterior, a quien conocí como fotógrafo de la presidencia (aunque egresado de la Escuela de Estudios Internacionales) no acredita las credenciales para tan alta responsabilidad frente a hombres con experiencia comprobada en el manejo de crisis internacionales o situaciones complejas como las recientes declaraciones del Sr. Trump cuando afirma que “sopesa la opción militar” con el apoyo del Pentágono y del Congreso.

La decisión de intervenir, lo cual no quiere decir que será por la vía militar, está tomada. El vicepresidente Mike Pence emprendió una gira por Latinoamérica buscando consenso bajo la consigna “Venezuela será libre”. El secretario de Estado Rex Tillerson, amigo de Putin, viene de presidir la Exxon-Mobil; y el general John Kelly, jefe de Gabinete de la Casa Blanca, fue Jefe del Comando Sur, encargado de las operaciones militares en América del Sur. Todos estos hombres conforman un equipo de alta gerencia en negociaciones internacionales y resolución de conflictos.

En este contexto, las declaraciones de Trump (a la luz de la Teoría de los Juegos) representa un alza en las apuestas que ni Maduro ni el Sr. Arreaza han entendido y ponen en riesgo nuestra integridad y soberanía nacional, ya que la respuesta no está en recoger el guante de la guerra, sino en la mesa de negociaciones.

El Gobierno trata de desviar el asunto haciendo ver que se trata de invadir o violar nuestra soberanía, desconociendo que el viejo concepto de soberanía de Hobbes (1588) y Rousseau (1712) ha sido sobrepasado por la globalización, internet, los compromisos multilaterales, los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, para lo cual los gobiernos hacen un frente común contra los Estados forajidos que pretenden invocar la soberanía como una patente de corso con el objetivo de secuestrar las libertades de un pueblo.

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