Entre la espada y la pared, “To be, or not to be, that is the question”

La dictadura enfrenta un dilema: ahorra divisas con lo cual generará más hambre, o no paga la deuda y entra en default provocando que los acreedores embarguen activos de PDVSA.

Son graves las sanciones impuestas por EE.UU. a Venezuela en condena al modelo económico-político de la dictadura de Maduro. Las consecuencias que acarrearán su aplicación profundizarán la crisis, y la historia dirá la palabra final en la asignación de responsabilidades.

Ricardo Hausmann, economista de renombre internacional, declaró a “El Clarín”, después de las sanciones, que “Hoy Venezuela no puede tomar fondos en los mercados financieros… es más efectiva esa sanción que dejar de comprarle petróleo a Venezuela”. No es exagerada la apreciación del compatriota, profesor de la Universidad de Harvard, si existe la posibilidad de desviar la comercialización de nuestro petróleo a otros mercados y se recurre a nuevas formas cuando lo usamos en físico como instrumento de pago del servicio de la deuda. Veamos:

1-La empresa rusa Rosneft, que concede a Venezuela préstamos a cambio de petróleo a futuro, ya está revendiendo 225.000 barriles diarios de crudo venezolano en el mercado internacional.

2-China, adonde se envían unos 500.000 barriles diarios, puede permitir, como ya ocurrió, que solo parte del valor de éstos se destine al servicio de la deuda contraída y el resto se pague en efectivo.

3-Eventualmente se podría aumentar la exportación de petróleo de Venezuela a India, a pesar de que Irán renovó la venta de petróleo a ese país después del levantamiento de las sanciones internacionales.

4-Si se modifican las reglas de pago del petróleo subsidiado que se entrega a través de Petrocaribe, obtendríamos más divisas, pero, por razones geopolíticas y por los votos que se necesitan en la OEA, la dictadura no se atreverá a dar ese paso.

5-Los trece países del continente que firmaron la Declaración de Lima, que solo reconocen los actos jurídicos que requieren la autorización de la AN si ésta los aprueba, no contratarían, sin ese respaldo, financiamientos con nuestro país

6-Alejandro Grisanti, de Barclays Capital, ve “probable que Europa y el resto de los países de la región, se unan a las sanciones anunciadas por EE.UU.”.

Conforme a la Declaración de la Casa Blanca, con las sanciones se “prohíbe hacer transacciones con nuevos títulos de deuda y acciones emitidos por el gobierno venezolano y su compañía petrolera estatal… también prohíbe las transacciones con ciertos bonos existentes que pertenecen al sector público venezolano, así como los pagos de dividendos al gobierno de Venezuela”. Esta no podrá buscar financiamiento externo con emisión de deuda o reestructuración de ésta en EE.UU., y, es posible que otros países no hagan transacciones con instrumentos financieros prohibidos por EE.UU. porque su valor se afectaría en los mercados secundarios. Tampoco CITGO podría enviar dividendos a PDVSA ni dar sus acciones en garantía para obtener préstamos.

Entre octubre y noviembre, la república y PDVSA deberán pagar, por vencimiento de deuda, 3.000 millones de dólares. La dictadura enfrentará un dilema: ahorra divisas agravando la disminución de las importaciones (más hambre y escasez) o no paga la deuda y entra en default (los acreedores embargarían activos de PDVSA).

Tiene razón Hausmann: el aislamiento financiero es peor a que EE.UU. no nos compre petróleo.

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