El Nuevo País .

Rehuyendo las elecciones libres el régimen demuestra su gran debilidad

La maniobra política de evadir elecciones libres mediante una inconstitucional y espuria Constituyente, solo demuestra la gran debilidad del Régimen.

Lejos de buscar  fórmulas que permitan soluciones pacíficas y negociadas a la cada vez más grave situación venezolana, el cogollo gobernante pareciera cada vez más dispuesto a perseverar en el camino de los abusos, las arbitrariedades y disparates que pudieran conducir a una indeseada confrontación con graves consecuencias para el país y para ellos mismos.

Gobernar desafiando a la inmensa mayoría que los repudia, y al clamor de la comunidad internacional cada vez más sensibilizada por la tragedia venezolana, y dispuesta a no permitir que en el país se instale un régimen despótico inadmisible hoy en América Latina y el mundo, solo puede abonar el camino de salidas inciviles que pudieran agravar la ya insoportable situación que padece el colectivo nacional.

Lo sensato y responsable, si en la cabeza de quienes nos desgobiernan se pudiera pedir un ápice de ponderación y cordura, sería negociar un cronograma electoral transparente y unas garantías que colocarán en manos de los ciudadanos el destino nacional, e incluso pactar unas medidas mínimas que permitieran estabilizar la caótica economía, atender el drama social, recomponer las instituciones y el estado de derecho y rescatar la vigencia plena de la Constitución, garantizando libertades públicas, pluralidad, respeto y tolerancia, proscribiendo toda persecución por razones de conciencia.

Si quienes están en el poder tuvieran un hálito de vergüenza construirían una transición que los releve ordenadamente del poder, cobrando conciencia de que su condición minoritaria obedece al daño, al desastre, al pillaje y la inmoralidad con la que han gobernado Venezuela y cuyas funestas consecuencias paga hoy el pueblo con hambre, necesidad y padecimientos inenarrables.

Quienes desde Miraflores invocan y hacen gargarismos con el principio de autodeterminación de los pueblos, deben entender que este se halla unido al respeto por la democracia y especialmente por el derecho al voto de los ciudadanos. ¿Cómo puede, por ejemplo, autodeterminarse el pueblo cubano sometido durante más de cincuenta años a una terrible tiranía, donde la gente no puede ni siquiera expresar una posición disidente?

Es esa convicción la que ha llevado a la inmensa mayoría  de los países del continente y del mundo a expresar una cada vez más beligerante solidaridad con la situación venezolana, conscientes de que hoy cualquier negación o atropello a la libertad, la democracia y los derechos humanos, no es un asunto que puede amurallarse dentro de las fronteras nacionales, sino principios y valores que forman parte del patrimonio común de la humanidad.

Como quien se adentra temerariamente en un laberinto o un callejón sin salida, el cogollo gobernante incrementa su precariedad y juega a llevar al país al caos. La maniobra política de evadir la celebración de elecciones libres, mediante la convocatoria inconstitucional de una Constituyente -espuriamente electa- fue un “tiro por la culata“, que solo sirvió para hacer más evidente la debilidad de un Régimen puesto contra las cuerdas. Ojala y todavía haya tiempo y conciencia para rectificar y salvar a Venezuela de una tragedia mayor.

 

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