El Nuevo País .

Urgente ocuparnos de los niños que mueren por desnutrición y comen de la basura

Lilian Tintori llama la atención sobre la necesidad urgente de ocuparnos del sufrimiento de los más necesitados, de los niños que mueren por desnutrición y de quienes se alimentan buscando comida de la basura.

El Régimen viola cada uno de los derechos humanos consagrados en la Carta de Derechos Humanos. Comenzando por el derecho a la vida, porque si no nos mata la delincuencia nos mata el hambre y si no la represión. Según el Observatorio Venezolano de Seguridad han ocurrido 9.927 homicidios desde el primero de enero hasta el 13 de agosto.

Según Cáritas de Venezuela, siete de cada diez hogares han presentado deterioro en su alimentación y el 75% de la población ha sufrido una pérdida de peso promedio de 8 kgs. Cada vez son más impactantes las imágenes de los venezolanos en la frontera saliendo a Colombia o Brasil buscando comida.

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), para que una familia de cinco miembros adquiera la cesta básica necesitaría 18,9 salarios mínimos.

Hay un 85% de escasez de medicamentos y enfermedades que hasta el 2014 se consideraban erradicadas, como la malaria que ha presentado un incremento de hasta 76% los últimos años.

Alertamos sobre la crisis humanitaria desde 2014. Leopoldo entregó su libertad para alertar sobre la crisis que venía por causa de un modelo fracasado. Fue un visionario al anticipar lo que sucedería. En 2016, frente a esta crisis, me pidió que recorriera el mundo para ayudar a los venezolanos que más lo necesitaban y así nació Rescate Venezuela, una campaña para recolectar insumos médicos en varios países. Recorrimos 11 ciudades y recolectamos cajas de insumos médicos, muchos de ellos los trajimos a Venezuela y los entregamos a ONGs y hospitales; otros, el Régimen no permitió el ingreso.

Tenemos más de un año exigiendo la apertura del Canal Humanitario y hoy sigue siendo una bandera de nuestra lucha. Nuestras exigencias son las mismas: apertura de un canal humanitario, libertad de los presos políticos, elecciones generales y respeto a la AN.

Por eso estuvimos cuatro meses en la calle y cuatro meses protestando. La respuesta del Régimen fue desproporcionada. Fuimos agredidos a quemarropa, perseguidos, torturados, heridos.

Hoy la cicatriz más profunda son los 123 muertos producto de la represión de las fuerzas armadas y de los colectivos que actúan bajo órdenes de la dictadura. Hay 590 presos políticos sometidos a tratos inhumanos, crueles y degradantes.

Debemos ocuparnos de las preocupaciones y del dolor del más necesitado. Nuestro pueblo no puede seguir buscando comida en la basura. Nuestros niños no pueden seguir muriendo por desnutrición como viene ocurriendo. Los enfermos no pueden seguir aguantando tanto dolor. La inseguridad no puede seguir enlutando familias. La dictadura no puede seguir oprimiendo al 90% de los venezolanos. Rechazamos a Nicolás Maduro y su modelo fracasado.

El mundo está con nosotros. Prácticamente todo el continente se ha pronunciado contra la violación de derechos humanos en Venezuela.

Como activista de derechos humanos seguiré con más fuerza levantando mi voz. Seguiré denunciando las violaciones de los derechos humanos. Seguiré apostando y trabajando por el rescate de nuestro país, porque esta lucha es por amor a nuestras familias, a nuestro pueblo, a nuestro país. Fuerza y fe.

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