Tenemos mucho que aprender de la Madre Naturaleza

Los venezolanos, especialmente los urbanos, tenemos mucho que aprender de la Madre Naturaleza que, por lo demás, es benigna con este país.

A pesar de lo que vivimos ahora, hay que agradecer que la naturaleza es benigna con nuestro país, comparado con lo que cada día oímos y vemos sobre grandes tragedias naturales en el resto del mundo, especialmente en países latinoamericanos.

Venezuela, por supuesto, también ha sufrido desastres. Justamente, el pasado miércoles 06  de septiembre se cumplieron 30 años de la llamada “Tragedia de El Limón”.

Las crónicas indican que el 06 de septiembre de  1987 era domingo. Torrenciales lluvias habían caído sobre la zona central del país y ese día, como a la una de la tarde, el río Limón, situado en la vertiente sur del Parque Henry Pittier en el estado Aragua, se desbordó provocando deslizamientos de tierra que derrumbaron parte de la carretera que une a Ocumare de la Costa con Maracay.

Hacia la noche de ese día, centenares de viviendas quedaron bajo agua y lodo en los sectores La Candelaria, El Progreso, Mata Seca, Los Rauseos, Arias Blanco, Valle Verde, Las Mayas y otros en el municipio Mario Briceño Iragorri de Maracay y decenas de personas murieron.

Tal vez porque los venezolanos sufrimos poco con tragedias naturales no aprovechamos esas lecciones que nos manda la Madre Naturaleza.

Los expertos dejaron claro que la Tragedia de El Limón pudo prevenirse, tal vez no evitarse completamente, pero sí reducir los efectos devastadores que tuvo sobre la población. Las crónicas recuerdan que en aquel entonces se describió como un evento de origen netamente natural, producto solamente de las lluvias, hoy en día sabemos que se corresponde mejor con un evento de tipo socio-natural, por el alto grado de vulnerabilidad de las comunidades al margen del río, y por los factores de degradación de suelos como la tala, la, quema y los incendios forestales. Lo más grave de todo es que esa situación persiste 30 años después del hecho y los gobiernos populistas no hacen nada para evitarlo.

La Tragedia de El Limón nos trae recuerdos muy personales que tienen que ver con lo que ahora compartimos en esta Tierra de Gracia.

Cubrimos el evento para el diario “2001”, el único grupo editorial con helicóptero propio para sobrevolar el litoral aragüeño y El Limón. Es decir todo lo afectado por las lluvias. Le dimos la cola al equipo reporteril de Venevisión, cuyo helicóptero se había caído meses atrás. El reportero de Venevisión era Arturo Vilar, el mismo periodista que se fue del país junto con la fiscal Luisa Ortega Díaz, su esposo el diputado Germán Ferrer y otra colaboradora de la fiscal.

Otro recuerdo es que para la fecha del desastre, en Venezuela había suficiente abastecimiento de alimentos y medicinas. Muchas empresas privadas hicieron donativos para los damnificados y también recibieron ayuda externa porque los gobiernos de entonces eran humanitarios, ayudaban a los damnificados de afuera y de adentro, sin hacer propaganda sobre su generosidad. Entendían la importancia de la ayuda humanitaria internacional, sin manipulaciones políticas.

@jajogra

 

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