Contra el comunismo solo puede la justicia social

Sigo pensando lo mismo que hace 70 años: la mala distribución de la riqueza ha sido la causante de la crisis por la cual atraviesa la historia de la humanidad.

Cuando Fidel Castro y quien escribe terminaban el último año de Derecho presenté para graduarme de Abogado la tesis de grado. El tema fue “Un nuevo  concepto  de la empresa”. Fidel buscaba el cambio a través de la violencia, mientras para mí un cambio constructivo  necesitaba  inspirarse  en la Doctrina  Social  de la Iglesia expuesta en las Encíclicas Papales. Por eso la tesis fue dedicada “al obrero y al hombre de capital cubano que el autor quisiera ver confundido en un abrazo de hermanos”. Los párrafos que siguen son parte del prólogo:

“Un temor colectivo parece proyectar su sombra sobre el futuro de los pueblos libres del mundo. Hambre, malestar  social, guerras, esclavitud y detrás de todo esto no palpita  más que una verdad: la mala distribución de la riqueza ha sido la causa de este instante crítico por el cual atraviesa la historia de la humanidad. Muchos pobres y unos pocos ricos son la clave que descifra el panorama universal. Si los pobres  fueran  menos  pobres y los ricos menos ricos, no  viviríamos ahora pendientes de una catástrofe que  amenaza acabar con el dinero de los ricos, con la libertad  de los pobres y con la dignidad humana a que tienen derecho por igual ricos y pobres”.

“Contra el comunismo no vale la bomba atómica, ni la propaganda del salvajismo soviético. Contra el comunismo  solo puede la justicia social. Cuando todos los hombres  sean propietarios, nadie será comunista, por la sencilla razón de que nadie se pone la soga al cuello por sus  propias manos. La grave situación internacional exige  que se le haga la guerra al comunismo, pero  en la única  forma  en que puede ser efectiva: nivelando las riquezas”.

“El sistema que trataremos busca la paz mediante la justicia social, porque, tenemos que convencernos de que, mientras haya hombres con hambre habrá guerra. Mientras una o dos naciones absorban todo el comercio y controlen toda la banca mundial habrá guerra. Mientras las ansias desmedidas de lucro no sean sustituidas por la justicia y la caridad cristiana, la situación del mundo seguirá siendo grave. Los males o se atacan en sus causas o no se acaban”.

“Si los patronos fueran más generosos y los obreros más pacientes y confiados, la repartición de utilidades en las empresas abriría una nueva era de paz social, aumentaría  la producción y el bienestar nacional. Creemos  que llegó la hora de decir con León XIII que las riquezas tienen una “función social” que cumplir y que es mucho  mejor satisfacer este mandato de la moral por iniciativa propia que por imposición de un Estado Comunista.

“Abrigamos la firme esperanza de que un día no muy lejano la repartición de utilidades será una realidad en todas las empresas cubanas, inaugurándose así una nueva era de paz  y comprensión mutua entre todos los cubanos que somos, por naturaleza, refractarios a aquellas doctrinas que hacen del odio la condición necesaria para el progreso social. La implantación de este sistema será una verdadera  revolución, pero la única que el mundo y Cuba necesitan con urgencia; la  revolución de la justicia social y de la caridad cristiana, movidas por la palanca más formidable que puede y debe mover a los hombres: El amor”.

alenri@gmail.com

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