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No se puede renunciar ni abandonar ningún escenario para salir de la tragedia que hoy vive Venezuela

La posibilidad de una mesa de negociaciones entre Gobierno y oposición, con respaldo y facilitación internacional, resurgen en un escenario de moderadas esperanzas.

La selección de los candidatos de las Fuerzas Democráticas en comicios primarios, la oficialización del 15 de octubre como fecha definitiva para las elecciones regionales, la amenaza de nuevas medidas contra Venezuela en organismos internacionales y el anuncio de exploraciones para nuevas negociaciones entre el gobierno y la oposición venezolana, conforman un variopinto collage de buenas noticias, que en medio de la terrible crisis que vive el país abren expectativas de una transición que abra las puertas a la reconstrucción democrática de Venezuela.

Las elecciones primarias, celebradas el domingo pasado en casi todos los estados del país, son un inobjetable mecanismo abierto, participativo y democrático, que al igual que aquellas candidaturas alcanzadas por consenso, les otorga respaldo, legitimidad y fuerza para lograr una amplia y contundente victoria en los comicios regionales, sirviendo además de contraste a unos candidatos oficialistas seleccionados a dedo y en la mayoría de los casos sin anclaje ni conocimiento de los estados que aspiran gobernar.

El anuncio definitivo de la fecha del evento regional para el 15 de octubre, despeja las expectativas sobre la certeza de que esas elecciones, a todas luces desfavorables al régimen, pudieran en efecto realizarse. Las presiones regionales y las alertas y medidas internacionales disuadieron al gobierno de cualquier nuevo arrebatón electoral, obligándolo a tener que medirse en el escenario regional.

Desde distintas latitudes internacionales, las alarmas y los alertas sobre la deteriorada situación institucional y de derechos humanos en Venezuela ha deslegitimado aún más al cuestionado gobierno venezolano. Desde El Papa Francisco, hasta el secretario general de la ONU y el alto comisionado para los derechos humanos, junto al parlamento Europeo y los gobiernos de Francia, Alemania, Reino Unido y España, han expresado su preocupación por las inocultables violaciones a los derechos humanos, y la necesidad de adoptar posturas más firmes y medidas más serias frente a un régimen que cada día avanza más hacia un sistema autoritario y dictatorial.

La posibilidad cierta de una mesa de negociaciones entre Gobierno y oposición, con respaldo y facilitación internacional, bajo el auspicio del gobierno dominicano de Danilo Medina, son también un escenario de moderadas esperanzas y expectativas que esta vez (y frente a un régimen cuya palabra no vale nada) tendrán que tener un método y una verificación de cumplimiento que las preserve de nuevas manipulaciones y frustraciones.

Las fuerzas democráticas han ratificado, y así debe ser, que no puede renunciarse ni abandonarse ningún escenario o forma de lucha libertaria. El diálogo y la negociación son tan pertinentes y legítimos como la participación electoral, la lucha de calle o las presiones y gestiones de la comunidad internacional. Será precisamente de esa combinación de escenarios y métodos democráticos de donde saldrá la solución a la tragedia que hoy vive Venezuela.

 

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