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LAS PRIMARIAS DEL 10s

Superando trampas y maniobras del gobierno, y soportando el vendaval de insultos de sus colaboradores del teclado, hemos escogido democráticamente a quienes el 15 de octubre rescatarán las gobernaciones actualmente subordinadas al régimen.

Estábamos en la vía acertada cuando, venciendo voluntarismos irracionales a insensatos e insultos de los ya tristemente famosos guerreros del teclado, managers de tribuna y demás colaboradores del régimen disfrazados de opositores radicales, llamamos a inscribir candidatos para lograr en algunos casos consenso y en otros elecciones primarias para escoger a los abanderados de la inmensa mayoría de los venezolanos dispuestos a concurrir a las elecciones de gobernadores finalmente señaladas por el CNE para celebrarse el próximo 15 de octubre. Las mismas andanadas que cuando validamos los partidos ante el CNE para frustrar la maniobra gubernamental de anular la tarjeta de la MUD.

Acertados también cuando ante las razonables dudas y consiguientes vacilaciones de factores de la MUD, decidimos asumir en cabeza propia el riesgo de proponer candidatos a las regionales. Sabíamos que al momento y en los días posteriores se desencadenarían los insultos e improperios de quienes creían que torpemente les habíamos puesto un bocado suculento para que se dieran banquete. Asumir el desafío de recuperar para el pueblo mediante el voto las veinte gobernaciones ineficientes actualmente subordinadas al régimen, bien valía la pena de pagar cualquier precio por muy doloroso que fuera. Llueve y escampa, le repetí a mis compañeros abrumados por la riesgosa determinación y la consiguiente andanada de basura arrojada sobre nosotros. Y efectivamente llovió y escampó. Cada día son más claros y en ascenso los datos que reflejan las encuestas y demás sondeos de empresas especializadas en el sentido del número de ciudadanos dispuestos a participar en las elecciones de gobernadores, aun a sabiendas de las enormes desventajas institucionales de los candidatos opositores frente a los del gobierno, y cada día también mayor el aislamiento de quienes sin proponer alternativa alguna, llaman irresponsablemente a la huelga electoral. Por cierto que la otra fiesta que aguamos es la que tenía montada el gobierno creyendo que nos abstendríamos y le regalaríamos con nuestro forfeit las gobernaciones que irremediablemente perderán cuando el pueblo vote el 15-O. Voto mata abstención y trampa.

En cuanto a las diecinueve elecciones primarias efectuadas, en dos de ellas (Aragua y Amazonas) se produjeron diversos incidentes cuyo comentario no podemos eludir. En Aragua, proclamado ganador por la Junta Electoral Ismael García después de ser examinadas el 100% de las actas, todas firmadas sin objeciones por todos los testigos incluyendo los del candidato que perdió, éste intentó un recurso de impugnación de los resultados de un centro de votación. El recurso es su derecho, más no el de denostar de quien por diez años fue su compañero de partido y a quien en su momento propusieron como candidato a la Alcaldía de Caracas y como diputado que encabezó la lista de la unidad a la Asamblea Nacional a la que resultó electo. No puede admitirse que por el hecho de haber competido y ganado el evento primario, lo conviertan de la noche a la mañana en abominable bestia negra de la política local.

En el caso de Amazonas, revisado y totalizado asimismo el 100% de las actas y las objeciones de las partes, resultó ganador el compañero Bernabé Gutiérrez proclamado por la Junta Electoral Nacional de Primarias de la MUD, sobre la aspiración del diputado a la AN Julio Ygarza, candidato del gobernador Guarulla. Insólitamente el gobernador,  jefe de todo el poder local, incluyendo la gobernación, las alcaldías de Atures y Autana, la policía, la  presidenta de la Junta Electoral de Primarias de Amazonas y hasta las líneas locales de transporte, denuncia que su candidato fue víctima del ventajismo y de una enorme trampa, cuando en Amazonas todos saben lo que hicieron el gobernador y su equipo, además del gobierno nacional que en este caso ayudó al candidato del gobernador para ganar una elección que finalmente perdieron ante Bernabé Gutiérrez, que en apenas una semana de campaña despertó los entusiasmos y adhesiones que Guarulla perdió en diecisiete años de gestión gubernamental. Lamentable también en los casos de Aragua y Amazonas es que dirigentes nacionales de partidos que respaldaron a los candidatos perdedores se entrometiesen en asuntos regionales alentando irresponsablemente los excesos que más bien han debido mitigar.

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