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El “Plan Conejo” de Maduro y su Ministro de Agricultura Urbana es una burla

En medio de la tragedia que vive el pueblo, el “Plan Conejo” de Maduro y su Ministro de Agricultura Urbana es una burla como los gallineros verticales propuestos por Chávez.

Ninguna nación del mundo exige, como era de esperarse, que quien ocupe el cargo de jefe de Gobierno sea economista; pero es deseable que posea, al menos, ideas básicas o generales sobre el funcionamiento de la economía para que así tenga capacidad de escoger, con posibilidad de acierto, entre las alternativas que le presenten sus asesores, la política económica que más convenga al país. Lamentablemente, eso en Venezuela no ocurre actualmente con Nicolás Maduro, quien, al igual que su antecesor, es un ignaro en la materia.

Lo anterior explica por qué, ante las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos (y las previsibles de la Unión Europea) a la dictadura venezolana, Maduro haya respondido con el anuncio de lo que llamó un “Plan para la paz y la prosperidad económica” que, en realidad, como ya se está constatando, más bien profundiza la crisis, con mayor caída del PIB, más acentuada inflación, más escasez, menor inversión, y alza desenfrenada del dólar paralelo.

En un pronunciamiento público, hecho el 12 de este mes de septiembre, la Academia Nacional de Ciencias Económicas analiza, con la autoridad que tiene, las medidas gubernamentales. Al control de precios se le da ahora el nombre de “precios acordados” y serán fiscalizados por los CLAP y los consejos comunales. El reemplazo del dólar estadounidense por un canasta de monedas de poca convertibilidad y baja referencia mundial (en el sistema de pagos internacionales, el dólar de EEUU participa con el 40,72%, el euro con el 32,87%, en tanto que el yuan apenas participa con el 1,68%) va a “encarecer y complicar las transacciones internacionales del país que se hacen mayoritariamente en moneda estadounidense”, afirma la Academia. La inflación, que en el solo mes de agosto fue de 33,8%, no es atacada en sus causas, sino en sus consecuencias, y se cree disimular con el engaño de un incremento salarial nominal, cuyo poder de compra desaparece con su solo anuncio. Como se ha dicho, las medidas son más de lo mismo. Por eso, la Academia hace al Ejecutivo el llamado, que no será atendido, de “reconsiderar las medidas anunciadas, a fin de poder recuperar niveles de mayor bienestar para el pueblo”.

Sin tener sentido del ridículo, Maduro anunció el martes de la semana pasada un “plan” para combatir el hambre, que consistiría en entregarle conejos a cada comunidad, los cuales con su rápida reproducción, proporcionarían carne como sustituto de la carne de res y pollo. Uno no sabe si este “Plan Conejo” de Maduro y su Ministro de Agricultura Urbana es un chiste o una burla, en medio de la tragedia que vive el pueblo venezolano, como lo fueron también, en la época de Chávez, los gallineros verticales en los hogares, los cultivos urbanos organopónicos y las rutas de la empanada.

Las decisiones que se están adoptando dan la medida de los gobernantes que tenemos.

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