El Nuevo País .

En democracia las diferencias se dirimen con elecciones

Las sanciones al pranato se incrementarán en la medida en que la Constituyente Cubana exista y no se cumpla la Constitución, por eso ella le da más poder de negociación a la MUD que a ellos mismos.

El anuncio de exploraciones, diálogos o negociaciones en República Dominicana (RD) alborotó el país y comenzaron las acusaciones contra una MUD que de nuevo la madrugaron a fin de dividirnos. Hay que entender que contactos siempre existen, que las negociaciones son secretas y solo se deben conocer sus resultados, y que ellos de darse, en nuestro caso, serán aprobados por un referéndum. En democracia las diferencias se dirimen con elecciones. En dictaduras y pranatos la salida es la negociación o la fuerza.

Muchos ven en las negociaciones una entrega y tienen parcialmente razón: en una negociación ambas partes tienen que ceder. Qué y cuánto es lo clave. No entienden que las capitulaciones, armisticios o  acuerdos de rendición solo se dan después de ganar la guerra. Aquí el pranato tiene la fuerza del Estado y el Ejército, más sus paramilitares, bandas delincuenciales, guerrilla, etc. Y la oposición, la de una MUD azotada por el divisionismo, una AN y una calle que como siempre lucha y se enfría, aunque más de un 80% estemos dispuestos a sacar a Maduro y acabar con el pranato por la vía electoral.

Aquí lo que ha cambiado es la presión externa, producto no solo de la acción internacional de la AN y la diáspora sino de la heroica resistencia de más de 100 días que nos puso en la opinión pública mundial y reveló el rostro siniestro de la “revolución”, esto agravado con su peor movida: la Constituyente Cubana (CC).

Con lo anterior generaron una unidad internacional en su contra y sanciones al pranato y al “alto pranato” obligándolos a negociar en República Dominicana. Que no puedan disfrutar de sus fortunas, que todos sus negocios se descubran y que comenzara una persecución global no es un buen negocio. Tampoco hay negocio si la renta petrolera sigue en caída libre y se cierran las opciones de financiamiento.

A estas alturas el pranato tiene poco que negociar. Por ejemplo, ya no pueden retrasar las elecciones regionales ni menos las presidenciales, sin que las sanciones se vuelvan más severas. No se negocia lo que es constitucional. Por eso tiran sobre la mesa la ilegítima CC y piden su reconocimiento. Lo confirma el sesgado “mediador” Leonel Fernández. Creían que con ella legitimarían cambios para atornillarse en el poder y acceder al crédito internacional. Pero se entramparon. Mientras ella exista nada de eso pasará y su salida se acelera. Ella permitió y mantiene esta coalición de países occidentales que les pone todos los días más presión. Irónicamente es la MUD la que tiene el poder sobre la CC y el pranato no tendrá más remedio que ceder para evitar mayor presión internacional. La única salida para aceptarles un “qué y cuanto” es que la comunidad internacional sea garante de una salida rápida, democrática y electoral y los venezolanos la aprobemos. Dejémonos de necedades, de acusaciones de traición y de creer que sabemos más que los que están negociando. Eso sí advirtámosle de los errores que creemos que vemos sin propiciar divisionismo, que es la otra carta que tiene el pranato para derrotarnos. Y no abandonemos la calle ni otros frentes de lucha como el electoral.

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