El Nuevo País .

Los últimos meses del chavismo

Créditos de la Imagen: Prensa Presidencial

Una de las pocas veces que el madurismo dice la verdad es cuando protesta porque hay una confabulación internacional para derrocarlo. Esa confabulación -llamémosla así para no detenernos en exquisiteces- existe e incluye a todas las naciones importantes de Europa y América más China y Japón. De peso y significación sólo faltan Rusia y la India. Ésta no se mete en el pleito y los rusos sólo están pendientes de que les paguen. Por supuesto, esa confabulación tendrá éxito. El madurismo como régimen no tiene ni la más pequeña posibilidad de sobrevivir y cada día que pasa sus jerarcas tienen más comprometida su situación personal. De los cuarenta que están en la lista de Canadá, parte de la operación en la cual es clave el Grupo de Lima, sólo se salvará del calabozo el que afine su garganta denunciando a sus cómplices. Tampoco hay otra esperanza para sus testaferros y asociados. Será una razzia pavorosa ejecutada en nombre de los derechos humanos, animada en realidad por los errores garrafales que Chávez, creyendo que él era Chávez, cometió en el planteamiento estratégico de su revolución. Veamos.

Los factores reales de poder en Europa y América no podían seguir mirando con la boca abierta el avance de los dos poderosos enemigos que amenazan destruir la Civilización Occidental: el narcotráfico y el fundamentalismo islámico. La tolerancia de Obama, aquel presidente que pidió perdón porque Estados Unidos ganó la Segunda Guerra Mundial en vez de hacerlo el nazismo y el criminal estamento militar japonés, no refleja la naturaleza real de la primera potencia del planeta, que por algo ha cuidado de mantener el más eficaz aparato militar conocido en la Historia, capaz de destruir en un par de horas a sus enemigos potenciales. Sus aliados importantes -porque lo demás es monte y culebra-, Alemania y Francia, terminarían por actuar conforme a su dura experiencia histórica, como en efecto lo han hecho.

Llevado por su narcisismo y su ignorancia, Chávez se dejó arrastrar al sueño de gloria que le indujo Fidel Castro. Gobiernos débiles en Estados Unidos y Francia le dejaron hacer y no se hubieran ocupado de él si no hubiera pretendido convertir a Venezuela en un santuario del narcotráfico y una base del terrorismo islámico. Cuando Chávez fue eliminado y Castro puso a Maduro en su lugar porque era el más manejable entre los jefes chavistas, ya no hubo vuelta atrás. Es una historia por escribir, con Diosdado y José Vicente tratando de que el régimen entrara en razón mientras puertas afuera fingían ser los más radicales. Pero ya la suerte está echada. A Diosdado por fin lo pusieron en la lista y José Vicente está muy mal de salud.

Por cierto que esta situación hace aún más aconsejable votar el 15 de Octubre, porque la situación va a cambiar en los próximos meses y sería un fastidio que, por culpa de los abstencionistas, quedaran estorbando algunos gobernadores chavistas.

Por cierto, me pregunto cómo algunas inteligencias de visión universal, como Antonio y María Corina. no se dan cuenta de esto. Lástima. Si no reaccionan ya, quedarán sentados en la cuneta. Cuenten que si paso por ahí les daré una colita.

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