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Si la política de Trump nos empareja bienvenida sea porque se juega el futuro de Venezuela

Créditos de la Imagen: Agencias

Si la política del presidente norteamericano Donald Trump nos empareja, bienvenida sea porque se juega el futuro de Venezuela.

Estaba yo en una cola de la Central Madeirense que me queda cerca esperando para cancelar la esmirriada compra y un señor que no conozco entabló un diálogo conmigo -supongo que él tampoco sabía con quién hablaba. Me espetó, con mucha convicción, lo siguiente: “Mire, aquí hay que atreverse a decir lo que uno piensa, la oposición debe hablar claro y guiar al pueblo. Le pregunté: “¿Ud. cree que no lo está haciendo?” Me dijo: “Hay que hablar claro sobre la posición de Trump en cuanto a Venezuela.” Siguió, ya lanzado: “No todas las intervenciones norteamericanas han sido malas.” Le pregunté: “¿Dígame una que haya sido buena o conveniente?” Me contestó: “Ahí está el caso de Panamá. Intervinieron, se llevaron a Noriega. Sus promocionados macheteros se esfumaron, no hicieron ninguna resistencia, como pasaría aquí con los tales colectivos y la tal milicia, todo lo que dicen son frases patrioteras recién aprendidas, dejarían una raya amarilla al ver el primer marine. Pasaría igual que cuando el general español Monteverde dijo que dispersaría a sus adversarios “como se disipa el humo al impulso del viento”. Siguió lanzado y me remató: “Panamá fue intervenida y hoy no solo es una sociedad democrática estabilizada, también es hoy un centro financiero importante. O sea que el saldo es positivo; y déjeme decirle: Aquí hay mucha gente que piensa como yo, pero no se atreven a expresarlo. Eso de la soberanía es un concepto que utilizan los dictadores en su beneficio”. Piénselo, pagó y se fue.

En efecto, el hombre me puso a cavilar. Caí en cuenta de que el pueblo que quiere democracia, paz y prosperidad es una inmensa mayoría pero tiene como adversario a una mafia militar-cívica que tiene poderosos aliados como Rusia y China, aliados como el canciller ruso Lavrov que acaba de defender a la tiranía venezolana en su discurso en la ONU. Ripostó a Trump. Y cavilé: si nuestros adversarios tienen aliados tan poderosos por qué no podemos buscarnos nosotros, la mayoría, un aliado tan poderoso como los rusos y chinos. Hoy el drama venezolano se discute en todos los escenarios internacionales, ya somos uno de los peones que puede ser decisivo al final de la partida. Esta guerra que la dictadura libra contra el pueblo es asimétrica, dados sus poderosos aliados. Es obligante entonces emparejar las fuerzas, pero no debemos tener ante ello una conducta vergonzante.

Si la política de Trump nos empareja bienvenida sea. ¡Se juega el destino y el futuro de Venezuela! Además, ya se nos considera un Estado fallido, cuyas autoridades están vinculadas al narcotráfico y al terrorismo. Somos una real amenaza.

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