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Si siguen en el poder la destrucción de Venezuela podría no tener remedio

Tienen que irse. Si se siguen quedando en el poder, la destrucción general de Venezuela podría no tener remedio.

La premisa es muy sencilla: mientras Maduro y los suyos sigan controlando el poder, el país continuará hundiéndose en abismos más profundos. Entonces, la salida de esta tragedia también es sencilla de exponer: Maduro y los suyos tienen que irse, deben irse y pueden irse por las puertas de la Constitución. Venezuela no tiene otra alternativa que ésa, si es que de verdad queremos salvar a nuestra nación y la oportunidad de avanzar hacia un futuro humano y digno.

Algunos dirán que este tipo de planteamiento es como llover sobre mojado; que ya estamos cansados de leer o escuchar cosas así; que no hay nada nuevo en las líneas precedentes. Y quizá tengan razón. Lo que pasa es que se trata de verdades que deben ser asimiladas, porque si ello no ocurre, entonces tampoco podrá ocurrir lo que Venezuela necesita: que Maduro y los suyos se vayan del poder.

Un gran psiquiatra austríaco, Viktor Frankl, solía afirmar que si se encuentra el “porqué”, se encuentra el “cómo”. Luego el “porqué” es vital. En ese sentido, mucho me temo que no son pocos los que andan resignados a que la hegemonía roja “es lo que hay”, y que no queda más remedio que adaptarse a esa situación y proceder en consecuencia. Craso error, desde luego, porque con opiniones y actitudes de ese tenor, sería imposible lograr un cambio efectivo y positivo.

Las condiciones “objetivas” están dadas para un cambio de fondo: las encuestas serias (que las hay) señalan que más del 80% de la población está agobiada por la realidad presente, y aspira a superarla. Es lógico, porque es difícil que haya algo peor que lo imperante en Venezuela. Hace falta, eso sí, que se proyecte una conducción política que represente la aspiración de la abrumadora mayoría de la nación venezolana.

Inclusive la participación constitucional de las Fuerzas Armadas en el cambio político e institucional depende de que se aprecie la unidad y disposición de una conducción política en los términos referidos. Y la presión internacional también necesita la legitimidad de un liderazgo creíble.

Tienen que irse, porque si se quedan el país terminará de colapsar, acaso de una manera irreversible. El huracán de violencia social que está adquiriendo mayor fuerza destructiva, es una consecuencia directa de la catástrofe humanitaria que se deriva del continuismo de Maduro y los suyos. Tienen que irse para que Venezuela pueda salir adelante.

flegana@gmail.com

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