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Ser pobre sin principios ni iniciativas para mejorar es lo peor

Las multitudes deben aprender que peor que ser rico, es ser pobre, y además sin principios ni iniciativas para mejorar su existencia.

En esta columna hemos insistido, una y otra vez, en la necesidad de aprender a dominar tiempo, dinero y pasiones, como requisito indispensable para que la humanidad avance sin mayores daños al ecosistema ni a las multitudes, pero sobre todo para que la humanidad deje de seguir aferrada a idealismos por el resto de los siglos.

Un nuevo episodio en el Vaticano, relacionado con desviaciones de dinero para provecho personal de unos funcionarios, nos trae otra vez a la manipulación que durante siglos se ha hecho para que las multitudes se conformen con lo poco que los que manejan sus recursos  se dignen entregarles, mientras ellos disfrutan de lo mejor y más costoso.

Resulta que el empresario privado que el Papa Francisco llevó al Vaticano en mayo de 2015 para que recuperara la transparencia de las finanzas del Vaticano, varias veces enlodadas por casos de lavado de capitales, dimitió el pasado 19 de junio e inicialmente se habló de “común  acuerdo”. Ahora revela que fue obligado por las mafias que manejan esas finanzas y algunos denominan “cuervos”.

Durante siglos, los manipuladores han destacado pasajes como 1Timoteo 4:6,10 quien asegura que el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. Eso da pie para que algún político le diga a sus seguidores que es malo ser rico, mientras su familia amasa fortunas y disfruta todo lo “malo” de ser rico.

Según las religiones judía y cristiana, la “Biblia” transmite la palabra de Dios y hasta 2008 ese libro sagrado había sido traducido a 2.454 idiomas. En la “Biblia” existen más de 600 pasajes en relación con el dinero, pero no hemos superado las debilidades humanas frente a las tentaciones materiales.

Nada raro que los que se aprovechan de otros idealismos a los que los políticos llaman ideologías, digan ahora que si en el Vaticano ocurren cosas como esas, no es tan grave que ellos, simples mortales, tengan cuentas supermillonarias en el extranjero, mientras las mayorías de sus gobernados carecen de comida, medicinas, electricidad, gas doméstico, buen servicio de telefonía y buenos servicios hospitalarios.

Este episodio es otra oportunidad para dejar claro que el dinero no es culpa de los males de las multitudes, sino el mal manejo del mismo. Mientras el poder político se coloque por encima del poder económico y no haya instituciones capaces de sancionar a los corruptos, no hay idealismos como el socialismo, el comunismo o lo que sea que realmente cumpla con darles a las multitudes la prometida, ansiada y explotada felicidad.

La educación debe incluir desde sus primeros niveles el manejo adecuado del dinero como producto del trabajo honesto y dejar de lado tanta historia acomodada por los políticos a fin de que, de una vez por todas, las multitudes puedan aprender que peor que ser rico, es ser pobre, y además sin principios ni iniciativas para mejorar su  existencia.

@jajogra