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FAN deben actuar sin parcializarse en el debate político

Los responsables de dirigir las Fuerzas Armadas deben actuar sin parcializarse en el debate político y menos ser opresores de las legítimas manifestaciones pacíficas de los ciudadanos.

Las fuentes de información más acreditadas coinciden en que Venezuela, para superar las dificultades que confronta en el área económica, humanista y de seguridad física y legal, debe retornar al sistema de libertades con gobiernos alternos, producto de elecciones realizadas en forma libre y transparente, con separación de poderes, instituciones públicas que en función de Gobierno se mantengan al margen de la diversas visiones partidistas que concurren en los procesos electorales, tanto de las fuerzas políticas que resulten ganadoras (a las cuales le corresponde ejercer, en forma democrática, funciones de gobierno) como las que por no haber recibido el apoyo mayoritario les corresponde asumir la oposición política que igualmente deberán desempeñarlas dentro del orden democrático.

Sin embargo, dadas las circunstancias, hay una rama del Estado que por ser custodio de las armas de la República ha venido asumiendo en el campo interno una importancia circunstancial. Es oportuno tener en cuenta lo que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela contempla en sus artículos 328 y 329. En efecto, el 328 expresamente determina que “La Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela constituye una fuerza profesional, sin militancia política, organizada por el Estado, (el Estado y la nación lo conformamos todos los venezolanos independientemente de la condición social y/o credo político), para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación y el mantenimiento del orden interno”.

Dadas las difíciles y complicadas circunstancias que atraviesa el país, es preciso recordar, especialmente a los responsables de dirigir las distintas fuerzas, que deben actuar, sobre todo en atención al orden público, sin parcializarse en el debate político y menos prestándose como opresores de legítimas acciones y manifestaciones pacíficas que se ejercen en defensa de los derechos ciudadanos en una democracia. Mucho menos convertirse, con sus acciones represivas, en protectores de un régimen que tiende a dominarlas en función de su proyecto ideológico ajeno al sentir mayoritario de la población. Los responsables de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas deben estar conscientes de la importancia de su función y actuar sometiéndose a las disposiciones legales vigentes para mantener el orden público cuando sea necesaria su presencia activa.

Sus superiores no están obligados a ejecutar órdenes, vengan de donde vengan, para reprimir y menos con el empleo de las armas. No pueden convertirse en cooperadores de una revolución fallida. Como lo contempla la Constitución, deben mantenerse al margen de la diatriba política para que, cuando llegue el momento, presten su colaboración al desarrollo del país y en cuanto tenga que ver con la soberanía nacional, independencia en sus decisiones, autonomía de acción en función de los intereses del país que son de todos los venezolanos. No queremos la intervención ni las actuaciones de “inteligencia” extranjera como tampoco de la cubana. Debemos recuperar nuestra soberanía. Venezuela es de todos y debemos contribuir a hacerla próspera.

 

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