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No derrochar en adornos, en apariencias es aprender a jerarquizar nuestras necesidades

La llamada “revolución bolivariana” es una gran oportunidad para aprender a jerarquizar nuestras reales necesidades.

El ser humano es el único animal que gasta gran parte de sus recursos, muchas veces en perjuicio de su comida u otra necesidad básica, para adquirir cosas inútiles. Eso que llaman adorno. En el caso venezolano eso se exacerbó durante los 40 años de imperfecta democracia, pero mejor que lo que se vive desde 1999. Lo interesante de todo esto, más allá de los planes de algunas potencias para apoderarse de nuestras riquezas naturales, es que lo que estamos viviendo con la llamada “revolución bolivariana” es una gran oportunidad para aprender a jerarquizar nuestras reales necesidades y aprovechar todo lo que la naturaleza nos ha brindado para construir un país verdaderamente moderno. Básico partir de que no somos iguales y a lo largo de la Historia, el que más aporta o más trabaja, por ley natural, debe ganar más que quien ni siquiera se prepara para hacerse responsable de su propia vida.

Esta es una oportunidad para aprender a no derrochar en adornos, en apariencias, sino para invertir nuestros ingresos en cosas útiles para uno mismo y en la medida en que podamos cubrir nuestras necesidades seremos útiles a todos porque nadie tendrá que, a su vez, desviar lo suyo en limosnas o supuestos actos de solidaridad, ni habrá políticos que nos manipulen con la comida, el vestido o el techo.

Todo lo anterior es en el plano físico, pero también hay cosas inútiles en el plano espiritual o teórico, que terminan siendo prejuicios que obnubilan la mente de muchos, especialmente de gente que quiere imponer sus creencias a los demás y si llega al poder no le importa mentir a través de los medios de comunicación social.

Al principio dijimos que eso de comprar adornos se exacerbó en los venezolanos durante los 40 años de nuestra imperfecta democracia y ahora eso ocasiona barreras que dificultan los ajustes necesarios para asumir la realidad que nos rodea y que nada tiene que ver con lo que digan los canales de televisión, las emisoras de radio ni los medios impresos al servicio de esa supuesta revolución.

Algo de eso planteó al finalizar septiembre, Renny Yagosesky, PH en psicología y escritor, en relación con la interacción de los venezolanos en las redes sociales.

El especialista dijo que vivimos en una situación de incertidumbre y nuestro sistema mente-cerebro no puede vivir con la incertidumbre. Como “necesitamos certezas y las buscamos donde sea posible. Para nosotros la certeza es la información y la forma de conseguirla más fácil son las redes sociales”.

Además, hay también una necesidad de catarsis, es decir “expresar nuestras emociones: rabia, miedo, ansiedad, culpa, tristeza”.

Todo eso influye para que Venezuela sea el “país que tiene más celulares per cápita en el mundo”, aunque cada día sus precios los colocan fuera de toda posibilidad de adquirirlos de forma honesta. Eso agrava el estrés por la incertidumbre porque no se puede exhibir el celular en cualquier lugar que pueda despertar los instintos de algún resentido social. Yagosesky dejó claro: “Cuando una persona se siente mal le resulta incomodo que alguien esté pasándola bien”.

@jajogra

 

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