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La gira relámpago del Sr. Maduro no tiene sentido

La gira relámpago de Maduro es una muestra más de su aislamiento regional y búsqueda de “amigos con derecho” sobre nuestros recursos naturales.

Como si fueran pocos los problemas que acosan al país, Maduro emprendió como el Catatumbo una gira relámpago, no por las riberas del Sur del lago sino por varios países fuera de la región: Argelia, Rusia, Bielorrusia y Turquía supuestamente para fortalecer las alianzas de desarrollo compartido con estas naciones.

En primer lugar, cabría preguntarse ¿qué quiere decir el Sr. Maduro con “desarrollo compartido” con países con los cuales no existe ningún tipo de historia, cultura, hábitos o sistema político? Argelia es uno de los países más ricos de África. El 42% de sus exportaciones provienen de la venta de gas, el 33% del petróleo y el 19% de refinados. Sin embargo, es un país con un largo sufrimiento que no acaba de lograr un desarrollo económico y social y se encuentra expuesto a fuertes tensiones con el islamismo más radical.

Bielorrusia está gobernada por Lukashenko, elegido presidente hace más de dos décadas en las primeras y únicas elecciones democráticas de ese país. Castiga con la cárcel, el exilio o la muerte política a quienes se le oponen. Cualquier parecido es simple coincidencia.

Turquía es en el presente el país con más periodistas arrestados. Su economía se encuentra estancada y se ha creado una gran inestabilidad social que preocupa particularmente a Europa.

Finalmente Rusia, a diferencia de los chinos, no busca posicionamiento político. Putin como exagente de la KGB sí juega todavía a revivir las tensiones Este-Oeste con conflictos locales como Siria, Ucrania, Corea del Norte. Por eso desubicaciones como las de Maduro le permiten ampliar el tablero de la “guerra Fría”.

La gira del Sr. Maduro, en un momento en que el país se encuentra al borde no de un golpe, una invasión o intervención sino de algo más grave, como un estallido social, no tiene sentido. Según sus propias declaraciones, iría a “coordinar planes de trabajo relacionados a los temas agrícola, energético, en torno a la OPEP, así como aspectos diplomáticos y políticos con la Unión Africana y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)”.

La pregunta que surge de esta fugaz gira es ¿qué busca Maduro cuando el único país de la OPEP que visitará será Argelia, país que ocupa el noveno lugar dentro de la Organización con 1.059 Mb/b, cuando los catorce miembros de la Organización producen en su totalidad 32.970 M b/d?

Un segundo cuestionamiento a este improvisado paseo es el ALBA, mecanismo que perdió vigencia con la muerte de Chávez el 5 de marzo de 2013 por ser un proyecto personal y dejó de existir con la caída de los precios del petróleo. ¿Qué interés puede tener la Unión Africana con el ALBA y sus miembros caribeños si no expresó la menor solidaridad con los últimos desastres naturales.

Este intempestivo tour tiene una sola razón: ante la exitosa gira de la directiva de la Asamblea Nacional por las principales capitales europeas, Maduro no se podía quedar atrás por lo que fue a parlotear con sus amigos dictadores.