.

Votar es un derecho que cada quien ejerce según su conciencia

Respetamos la decisión de quienes quieren participar en las elecciones regionales, por eso no contrariamos llamando a la abstención.

La política es una ciencia que se supone fue creada para servirle al ser humano, sin distingos. Por eso se habla de procurar siempre el bien común, y para ello son necesarias las ideas concentradas en proyectos viables y bien articulados. También las agrupaciones partidistas con militantes y dirigentes con capacidad de defender sus principios y exponer sus bases programáticas. Esas toldas políticas tienen que trabajar al lado de la ciudadanía a la que prometen servirle con abnegación. La solidaridad, los valores y sueños de producir cambios positivos deben presidir los actos de unos y otros, incluidos los factores de la sociedad civil.

La competencia para ganarse el favor de los ciudadanos es cada día más intensa. Se ha dicho que hay movimientos que desarrollan propaganda antipolítica para desprestigiar las organizaciones con las que luego compiten, porque suele ocurrir que esos voceros se desparraman en denuestos contra los “políticos” y aparecen trasmutados en los nuevos pioneros de una corriente virginal por la que no navegarán los vetustos partidos que critican.

Esa es una contradicción que pone al descubierto un doble juego que despierta dudas en la gente, que observa el panorama y busca alternativas confiables para que la representen. Por eso se prefiere a aquellos que, sin simulaciones, se meten en la lucha política proclamando sus postulados, sin fingir falsos escrúpulos por asumir roles como directivos de un partido. La antipolítica pareciera estar incubada en las estructuras de los partidos y circulando en las venas de sus directivos. No hay cosa que más desprestigie a un partido y le baje las acciones a un dirigente que las incoherencias conque se presentan ante la ciudadanía, sin sonrojarse, por desdoblarse de un día para otro, desdiciéndose fríamente de sus dichos.

Con esto no queremos decir que sea inapropiado cambiar de opinión cuando es justificado hacerlo. Pero una cosa es cambiar de opinión una vez, a hacerlo reiteradamente, lo cual sería propio de tontos o “vivos” que ven sus intereses en la ruta que transitan. En el caso de Antonio y de quienes lo acompañamos en sus tesis políticas, siempre dijimos que para producir un cambio urgente hay que cumplir el mandato que nos dio el pueblo el 16 de julio. Recordemos que ese plebiscito fue legítimamente convocado por la AN.

Pudiéramos decir: “No es la abstención estúpido, es el fraude”. Es allí donde deben poner la mirada quienes decidieron tomar ese atajo de participar en las elecciones regionales, decisión que respetamos y no contrariamos llamando a la abstención, porque votar es un derecho que cada quien ejerce según su conciencia. También advertimos que los mismos que fueron capaces de perpetrar el fraude más escandaloso en la historia política de Venezuela, deben estar guisando sus artimañas para repetir una dosis proporcional al nuevo desafío. Es insólito que por unos votos cuestionados en una mesa de votación en Amazonas se mantenga en desacato la AN, mientras que la constituyente sigue rampante después de que los directivos de Smarmatic admitieran desde Londres, que por lo menos más de un millón de votos eran chimbos en las cuentas ficticias del 30 de julio.

Relacionados: