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Tendremos un gran plesbicito antidictatorial el domingo 15-O ¿Por quién doblan las campanas?

Tendremos un gran plesbicito antidictatorial si el domingo 15 de octubre se reduce al mínimo la abstención, advierte Gustavo Tarre citado por Carlos Canache.

Después de visitar varios países con la mano extendida pidiendo dinero para paliar el colapso económico que la dictadura ha provocado, Maduro regresó cuando nos aprestamos a las elecciones de gobernadores pautadas para el 15 de octubre. Y llegó diciendo el embuste de que hay un avance de 95% en el proceso de negociación sobre la crisis entre gobierno y oposición, que es desmentido por voceros de la MUD quienes afirman que el supuesto avance “es de 0%”.

La textura dictatorial del Régimen se puso de manifiesto una vez más con la sentencia N° 165 que le ordenó dictar a la Sala Electoral del TSJ para avalar la burda maniobra del CNE que impidió a la oposición democrática la sustitución de candidatos en la boleta electoral que se usará el 15 de octubre. El artículo 63 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales es claro: “Las organizaciones postulantes podrán modificar las postulaciones que presenten y, en consecuencia, sustituir candidatos o candidatas hasta diez días antes de ocurrir el acto electoral”, es decir, en el caso que nos ocupa hasta el 5 de octubre. El CNE, violando la norma legal, fijó solo un día, el 16 de agosto, para presentar los cambios de postulaciones, anticipándose a las elecciones primarias internas en las que la MUD escogería sus candidatos a gobernadores definitivos (10 de septiembre). Eso lo avaló la Sala Electoral del TSJ, admitiendo que el CNE podía hacer lo que quisiera, al declarar en la tal sentencia 165 que se puede ejecutar la fase de sustitución de candidatos “atendiendo a las particularidades y requerimientos técnicos del proceso electoral de que se trate”. Refrendó así el truco de las cuatro rectoras del CNE que transformaron lo que era un lapso en un día.

El 15 de octubre habrá una cita electoral que trasciende la escogencia de los gobernadores de Estado. Mi apreciado amigo Gustavo Tarre dice que “lo que realmente debemos buscar es la expresión masiva del rechazo popular al payaso que pretende gobernarnos” y enviarle un mensaje “a Raúl Castro, el dueño del circo”. Efectivamente, si la abstención se reduce al mínimo el acto electoral del 15 de octubre puede convertirse en un gran plebiscito antidictatorial. Las encuestas, que los asaltantes del poder aparentan ignorar, lo indican. Y si los pillos que nos gobiernan se dejan tentar por el fraude, tampoco escaparán del desastre que los espera.

La Iglesia está llamando a votar y exhorta “a los párrocos a que el próximo 13 de octubre organicen en todas las comunidades eclesiales una jornada de oración por Venezuela y por el éxito de las próximas elecciones”. Me permito sugerir que esa jornada religiosa se acompañe con un repique de campanas de un minuto, a una hora determinada, en todas las iglesias del territorio nacional. Hay un precedente. Ramón J. Velásquez ha reseñado que “las sirenas de las fábricas, las cornetas de los automóviles y las campanas de las iglesias avisan a la población que ha comenzado el paro” que la Junta Patriótica decretó el 21 de enero de 1958 contra el  régimen moribundo de Pérez Jiménez. Dos días después, el dictador huyó en la “Vaca Sagrada” hacia Santo Domingo. Había llegado la hora del regreso a la patria de quienes estábamos en el exilio.

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