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El voto es la garantía de los pueblos contra el totalitarismo de cualquier signo

El voto es anticomunista, de acuerdo con Fredo Arias-King, conocedor de Europa Central y del Este, quien explica cómo los países de la Europa comunista fueron abandonando ese Régimen.

Fredo Arias-King, especialista en temas de la Europa Central y del Este, afirma que se pueden dividir en ocho grupos las formas en que los países de la Europa comunista se fueron alejando de ese Régimen. El primero, donde disidentes y nacionalistas llegaron a derrocar a un recalcitrante Partido Comunista y formar gobierno: la Checoslovaquia de Václav Havel, la Georgia de Zviad Gamsajurdia, el Kyrgyzstán de Askar Akaev y la Yugoslavia de Vojislav Kostunica.

En el segundo grupo, los partidos comunistas eran más flexibles y estaban dispuestos a negociar una transición, como en el caso de Polonia en 1989 y Lituania en 1990. En el tercer grupo, los líderes comunistas principales son los que llevaron al cambio de régimen por iniciativa propia y sin grandes presiones sociales: la Unión Soviética de Mijail Gorbachov en 1985, la Hungría de Imre Nagy en 1956 y la Checoslovaquia de Alexander Dubcek en 1968. En un cuarto grupo, exaltos mandatarios que habían sido previamente expulsados de la cúpula del Partido utilizaron al naciente movimiento democrático para tomar el poder: la Rusia de Boris Yeltsin, la Croacia de Franjo Tudman y la Rumania de Ion Iliescu.

Un quinto grupo se caracteriza por funcionarios de segundo nivel, dentro de la nomenklatura del Régimen, que aprovecharon el momento para tomar la bandera democrática como: Gyula Horn en Hungría y Slobodan Milosevic en Serbia. El sexto grupo: casos donde los partidos de Estado se vieron obligados por grandes presiones sociales a fingir un rompimiento con el comunismo para sobrevivir, como la Ucrania de Leonid Kravchuk, la Letonia de Anatolijs Gorbunovs y la Albania de Ramiz Alia (en los primeros dos casos sí sobrevivieron políticamente; en el otro no). En un séptimo grupo, la caída del comunismo llegó sólo en apariencia, ya que líderes comunistas inesperadamente se convirtieron en líderes de naciones independientes, pero conservaron las principales estructuras represivas y la economía de Estado como: el Uzbekistán de Islam Karimov, la Belarús de Vyacheslau Kebich, el Turkmenistán de Sapurmurad Niyazov y el Kazajstán de Nursultan Nazarbaev. El octavo grupo incluye a líderes que utilizaron la violencia del Estado para provocar guerras civiles y conservar o agrandar su poder. Encontramos aquí nuevamente la Serbia de Milosevic, y el Tajikistán de Imomali Rajmonov y de Safarali Kenzhaev, y a los líderes de Armenia, Azerbaiyán y Nagorno-Karabaj, los cuales solaparon los conflictos inter-étnicos con fines políticos comenzando en 1988. Hoy, a excepción de Bielorusia, todos disfrutan del derecho libre a votar y elegir sus gobernantes.

Así como los socialistas democráticos y los socialcristianos de los demás países europeos occidentales siempre defendieron el sufragio, Rómulo Betancourt en Venezuela derrotó al comunismo con el voto, al instaurar la democracia y la libertad.

El voto es la garantía, el seguro de vida, la protección de los pueblos contra el totalitarismo de cualquier signo. Por eso los venezolanos, éste domingo,  demostraremos, una vez más, que las dictaduras totalitarias sí se pueden defenestrar con el voto, porque su ejercicio es anticomunista.

aecarrib@gmail.com

@EcarriB

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