El Nuevo País .

Elecciones del 15-O abrirá las puertas al fin del ruinoso gobierno de Maduro

Las elecciones regionales marcan el comienzo de un cronograma comicial que, a más tardar en 2018, abrirá las puertas al fin del ruinoso gobierno de Maduro.

Las elecciones del 15 de octubre marcarán un antes y un después en la transición hacia la reconstrucción de la democracia venezolana. Los esfuerzos del Régimen por impedir una salida electoral, y por tratar de sostenerse mediante el uso de la brutalidad y la fuerza, han terminado de sucumbir ante la beligerancia ciudadana puesta a prueba durante largas jornadas de lucha en las calles y frente a una creciente y efectiva presión internacional.

El creciente repudio y la manifiesta impopularidad que el Régimen ha generado con sus destructivas políticas, lo ha colocado en la imposibilidad de enfrentar con éxito cualquier evento electoral por limitado que sea. Al desacreditado gobierno de Maduro le ha comenzado a correr una cuenta regresiva infranqueable constituida por el vencimiento del periodo presidencial en 2018 y la obligación de convocar elecciones para la renovación del ejecutivo, así como también de los organismos municipales, lo cual lo coloca frente a la inevitabilidad de una derrota cantada frente a la dramática erosión de su respaldo político.

La tendencia hegemónica, represiva y autoritaria a la que la cúpula gobernante ha echado mano para trapacerías como las de impedir la celebración del referéndum revocatorio, o la convocatoria inconstitucional de una Asamblea Nacional Constituyente espuria, no podrán prolongarse, y la posibilidad de intentar quedarse en el poder evadiendo definitivamente el voto popular no contaría con el único respaldo que puede permitírselo: el de los altos jefes militares, que a pesar de la sumisión e incondicionalidad hasta ahora demostrada no estarían dispuestos a acompañar a una maniobra abiertamente dictatorial que estaría destinada a periclitar en corto tiempo.

De manera que las elecciones a celebrarse este domingo, amén de las consecuencias políticas y electorales que tienen en sí mismo para la recomposición del mapa regional y medir la correlación de fuerzas, marcan el comienzo de un cronograma comicial que a más tardar el venidero 2018 abrirá las puertas al fin del calamitoso desgobierno de Maduro, y a una transición que debe traducirse en la reconstrucción afectiva y material de Venezuela -desbastada tras dieciocho años de un tsunami económico, social, moral e institucional.

Las conversaciones que bajo auspicio y facilitación internacional están convocadas en República Dominicana, deberán dar forma a esa transición, amén de establecer las fechas electorales pendientes, deberá atender la amnistía, la recomposición institucional, la atención a la grave crisis social y humanitaria, el respeto por las potestades e independencia de los poderes públicos y la generación de un clima de respeto y tolerancia que sea el preámbulo a la alternabilidad y pluralidad que deben regir la vida democrática de Venezuela.

Por eso el domingo no estaremos asistiendo a unas elecciones circunscritas al ámbito regional, sino a unos comicios que marcarán una agenda de acuerdos y una transición que debe desembocar en un nuevo gobierno de unidad y entendimiento nacional, cuyas medidas deben orientarse a hacer posible el país de democracia, justicia, bienestar, tolerancia y paz al que tenemos legítimo derecho.

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