El Nuevo País .

HOY VOTAMOS Y GANA LA DEMOCRACIA

El diputado Ramos Allup llama la atención sobre la necesidad de ir a votar para consolidar el esfuerzo que los ciudadanos y la comunidad internacional han hecho para que el régimen haga las elecciones que debieron hacerse hace diez meses.

Hoy los venezolanos reanudamos el duro tránsito para recuperar la democracia que este régimen comenzó a demoler con relativo éxito hace 18 años. Inventando una supuesta democracia participativa y protagónica para sustituir la según Chávez obsoleta democracia representativa, el déspota instauró su propia dictadura neopopulista, un régimen unipersonal de poder caracterizado por la corrupción, la ineficiencia, la desaparición del sistema de libertades, la violación sistemática de los derechos humanos y la ruina total de la economía. No hace falta recalcar que este régimen que ha asolado a nuestro país como la peor maldición de nuestra historia, nos ha sumergido en un inframundo de ruina, miseria y degradación nunca visto. Nos convirtió en un país basura y a sus ciudadanos en parias, mirados desde afuera a veces con lástima y las más con desprecio.

Luego de las elecciones parlamentarias tenemos ahora otro tramo electoral. Las luchas de la Venezuela democrática han superado las estrategias impeditivas del gobierno a través de su oficina electoral y minimizado el inigualable servicio de la supuesta oposición radical que presionaba para que le regaláramos al chavomadurismo 23 gobernaciones sin presentar candidatos. Todavía conservo los tuits que dispararon y luego borraron, para decir ahora, espantados por la respuesta popular, que no llamaron  a la abstención. Y para taparse hasta irán a votar y nada extrañe que reclamen como suyo el triunfo popular. Este día electoral es una conquista del pueblo democrático venezolano ante el régimen y quienes le sirven. Gracias a las sostenidas manifestaciones de calle pidiendo elecciones (nunca abstención), reprimidas por el gobierno con saldo enorme, doloroso e irreparable de fallecidos, heridos y presos; gracias a la comunidad internacional y sus pronunciamientos conminatorios exigiendo elecciones limpias; gracias al activismo permanente de ciudadanos del común, iglesias, organizaciones no gubernamentales, vecinos, gremios, sindicatos, medios de comunicación y partidos, el gobierno tuvo que aceptar que se celebraran hoy las elecciones que por temor a perderlas venía difiriendo desde hace 10 meses.

Hoy es nuestro turno de consolidar ese esfuerzo. Que nadie se quede sin votar. No votar es votar a favor del gobierno. No votar es impedir que continuemos el tránsito hacia la salida constitucional, democrática, pacífica y electoral de Maduro. No votar es cerrar la posibilidad de cambiar esta situación que humilla y aplasta a nuestro pueblo en todos los aspectos de su vida.  Votar y cuidar el voto. Nuestros testigos en las mesas y centros de votación han sido debidamente entrenados para sortear las amenazas y provocaciones de los efectivos del Plan República y de los funcionarios comisariales del CNE en cada centro de votación: hacer respetar el secreto del voto; vigilar que se respeten estrictamente las normas sobre votación asistida; impedir que la misma persona vote varias veces, ahora que las cuatro maduristas del CNE suprimieron el uso de la tinta indeleble; chequear que el votante aparezca en el respectivo cuaderno de votación; impedir la suplantación del elector; permanecer en la mesa hasta que se cuenten manualmente los votos en las mesas que resulten sorteadas para ese mecanismo de verificación y asentar el resultado debido en el acta que al efecto se levante; exigir el acta de la mesa emitida por la máquina que es la única prueba del resultado de la votación automatizada.

Ya sabemos que la oficina electoral del gobierno, como siempre, tratará de cerrar mesas o mantenerlas abiertas extemporáneamente según convenga a sus candidatos y retener resultados hasta más no poder para anunciarlos en la madrugada con los propósitos que todos sabemos. Pero ni así. Venezuela no dormirá hasta que no se anuncien los resultados de la manifestación de voluntad del soberano, ese a quien el gobierno le viene huyendo desde hace tiempo porque tiene muchas razones para temerle.

 

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