El Nuevo País .

Desde el Delta hasta Zulia, las victorias deben ser claras y determinantes

Esperemos que los nuevos mandatarios regionales defiendan su triunfo y una vez coronado su éxito no se rindan ante una Asamblea Constituyente ilegal.

De la jerga popular se recomienda que “para desayunar con el diablo, hay que tener a la mano un cucharón muy largo”. Más o menos eso es lo que harán hoy, 15 de octubre, los candidatos de la oposición confrontados a un régimen que acumula poderes que van más allá de lo normal. Esto no es una novedad, porque ya son varios los años que hemos tenido que lidiar con una mafia con atributos de Estado que enarbola banderas democráticas para simular que vivimos bajo el amparo de la Constitución y acatamientos de las leyes, panorama incierto, porque sabemos que aquí lo que reina es la impunidad.

La primera vez que los sectores democráticos confrontamos con esto que terminó llamándose “chavismo” fue en los comicios de 1998. Esa vez Chávez arrolló a una partidocracia desgastada y arribó a Miraflores montado sobre la ola de la antipolítica. Después hizo uso indebido de su euforia electoral y convocó una Constituyente, y mediante un esquema matemáticamente ventajoso, copó los espacios en esa Asamblea, que luego pulverizó al recién electo Congreso Nacional y confeccionó una nueva Carta Magna que terminaron violando.

Desde entonces se deriva una seguidilla de consultas electorales, que van desde referéndum para modificar el texto mayor, a elecciones regionales y locales y designación de parlamentarios y elecciones presidenciales. En todas esas consultas ha habido ventajismo. Nada más saber que han controlado los poderes públicos, desde jueces a policías, para no hablar del descaro conque modifican las reglas del juego, -ahora eso lo llaman “ingeniería electoral”- el uso inescrupuloso de los fondos públicos y de las presiones a funcionarios, son referencias más que suficientes para confirmar la escalada fraudulenta que es del dominio público, dentro y fuera de Venezuela.

Hoy deberían triunfar todos los candidatos de la oposición. Nada justificaría el “triunfo” de un solo postulado en nombre de un régimen acabado y desprestigiado, que lleva sobre sus espaldas una pesada carga de bochornos y tiene de frente a una ciudadanía que sufre del hartazgo que le producen sus burlas y fechorías. Desde el Amazonas hasta el Zulia, las victorias deben ser claras y determinantes. Ah, el fraude que no es como dijimos arriba una cosa inédita para quienes hacen migraciones de electores a su antojo, “puyan” un REP que no dejan auditar, inhabilitan candidatos de buenos perfiles y hacen del Plan República un escuadrón al servicio de los intereses del PSUV, será la personificación del mismísimo diablo. Los grados de los fraudes han ido tomando dimensiones según la circunstancia. El 30 de julio ocurrió el más endemoniado de los fraudes conocidos en el mundo. No dudemos que hoy todos los tenedores y las pailas del infierno se activarán para “pinchar y fritar” los votos de los electores que acudirán a sufragar, desafiando esas triquiñuelas de un régimen agónico. Esperemos que los nuevos mandatarios regionales defiendan sus triunfos y una vez coronados sus éxitos, no se rindan ante una Asamblea Constituyente ilegal, sino que continúen luchando para que se honre el mandato que nos dio el pueblo el 16 de julio.

 

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